Selvas Críticas, Johann Gottfried Herder

[Kritische Walder]. Publicadas por Johann Gottfried Herder (1744-1803) en Riga, el año 1769 (excluida la cuarta «selva», que no apareció hasta 1866 como obra postuma), son la continua­ción, si no el complemento, de los Fragmentos sobre la nueva literatura alemana (v.), publicados en el año 67.

Allí, Herder había resuelto solamente uno de los cua­tro problemas propuestos (relaciones de la literatura con la lengua, con el gusto, con la historia y con la sabiduría universal) y precisamente el primero, es decir, el de las relaciones existentes entre la literatura y la lengua. En las Selvas críticas examina Herder el segundo: el de la literatura en relación con el gusto, según dice el sub­título de la citada obra: «Consideraciones concernientes a la ciencia y al arte de lo bello» [«Betrachtungen die Wissenschaft und Kunst des Schónen betreffend»]. Son cuatro ensayos. El primero es el más importante, constituyendo un examen crítico del Laocoonte (v.) de Lessing, en el que manifiesta, junto con la oposición de Herder al hele­nismo exagerado de Lessing y de Winckelmann, su esfuerzo por descubrir como poe­sía de un pueblo y de un período, el conjunto de sus peculiaridades morales y espirituales, fundando así una ciencia estética de carácter histórico.

Esta opinión es decididamente la más característica del deseo de Herder por extender tales investigaciones teóricas incluso a la música, también la más importante, en cualquier caso, de la polémica mantenida por el joven crítico contra las relaciones establecidas por Lessing entre la pintura y la poesia, de una parte, y el espacio y el tiempo por otra. Se propone aquí una división de las artes en pintura, música y poesía, según los principios de espacio, tiempo y fuerza. Por medio de esta última no debemos comprender el sentido de la palabra, ya que la poesía actúa sobre el alma por mediación del oído. De esta forma la polémica de Herder se encara en la segunda y tercera «selvas» contra un pedante filólogo, que ya había sido blanco de Lessing, llamado Johann Christian Klotz, profesor en Halle; y en la cuarta, contra la teoría sobre las artes, de Just Riedel, nos lleva a una estética basada en la psicología de los pueblos, en el estudio del hombre concreto y real y sobre el análisis del sentimiento; por lo tanto, no está sustancialmente basada (ni tampoco deductivamente) sobre ideas abstractas, sino inductivamente sobre el examen de la realidad histórica. Si bien estos escritos no encierran mañas que un valor como anticipo de la ulterior y extensa producción herderiana, no cabe negar que ya en ellos Herder fue un verdadero renovador: el Romanticismo (v.) es en gran parte hijo suyo.

Esta profunda renovación en el gusto de sus connotaciones se reconoce fue lograda por obra de Herder; tanto es así que Goethe afirmó que sin Klopstock y Herder la literatura alemana «no habría llegado a ser lo que ahora es»: el Herder que más profundamente influyó sobre el joven Goethe es precisamente el de las Selvas críticas y del Ensayo sobre el origen del lenguaje (v.), que pertenece a la misma época.

A. Musa