Revolución Francesa, Albert Mathiez

[La Ré­volution française J. Publicada de 1922 a 1927, es la obra en que Albert Mathiez (1874-1932) se propone resumir en forma clara y sucinta los resultados de sus largas investigaciones y de sus geniales estudios sobre aquel período histórico (entre los cua­les son dignos de recordar Les cuites révolutionnaires, de 1919; La vie chére sous la Terreur, de 1927, y muchos ensayos en la revista «Annales Historiques de la Révolu­tion» dirigida por él).

Su tratado está divi­dido en tres pequeños volúmenes: I, «La caída de la Monarquía»; II, «La Gironda y la Montaña», «La Legislativa», el «Go­bierno de la Gironda»; III, «El Terror». El autor, sin descuidar la narración de algún episodio más significativo, aspira sobre todo a darnos una historia «interior» de la Re­volución; más atento a las condiciones ma­teriales y espirituales de las masas que a los movimientos de la calle, al juego de las fuerzas políticas, de las opiniones y de los caracteres, que a las manifestaciones oratorias -de las «asambleas», más a la pre­paración que a los resultados materiales de las campañas de guerra, tanto en el inte­rior como en el exterior.

Obtiene así una visión panorámica verdaderamente comple­ta, que se aprovecha de minuciosos aná­lisis en cada terreno para llegar a una serie de síntesis eficacísimas y de seguros planteamientos de todos los problemas, basándose en los resultados de los estudios más recientes sobre cada tema. También su posición favorece aquella tendencia a la más escrupulosa perfección, porque Mathiez supera en realidad el materialismo histórico sin renunciar por esto a sus conquistas, antes al contrario, profundizando singu­larmente las investigaciones económicas, pero integrándolas con un claro sentido de la influencia de las ideologías, de los sen­timientos y de las pasiones sobre los he­chos, y aplicando a esta esfera un juicio tan penetrante acerca de los caracteres, que alcanza a competir a veces con los historiadores tradicionales en rápidos y agu­dos retratos de los «personajes» de más re­lieve.

Pero la más importante novedad de esta obra estriba en su apasionada reivin­dicación de la figura de Robespierre, de su clarividencia de político, de su eficaz ener­gía y de su desesperado denuedo, en con­traste con el vacilante oportunismo de mu­chísimos girondinos. Esta exaltación se acompaña, por modo natural, de una re­habilitación de la obra de Marat, y con­dujo a nuestro historiador a destrozar au­dazmente los tradicionales lauros del co­rrompido Danton. Su demostración, a pesar de hallarse fundada en muchos documentos y en rigurosas argumentaciones, no resulta convincente hasta el fondo; al contrario, de la misma argumentación de Mathiez re­sulta bastante evidente que la dictadura de Robespierre, claramente indispensable al principio para salvar a Francia de los ho­rrores de la invasión y de la reacción inte­rior, estuvo después a punto de comprome­ter la misma causa de la libertad y de arruinarlo todo, con los excesos de una intransigencia inhumana y maquinal, aun­que heroica. Pero esta obra no tuvo sólo el mérito de invitar con su aguda y apa­sionada elocuencia a una extensa revisión de juicios y a fecundas discusiones; la in­vestigación de la política religiosa de la Revolución no carece de penetrante no­vedad; es, sobre todo, notable su análisis de los fenómenos económicos, conducido con certera clarividencia que ha sabido aprovecharse para ello también de su larga experiencia acerca de los acontecimientos contemporáneos.

M. Bonfantini