Retrato de Cosas de Francia, Maquiavelo

[Ritratto di cose di Francia]. Obra de Maquiavelo (Niccoló Machiavelli, 1469-1527), es­crita en 1510 e impresa postumamente en 1532. Maquiavelo elabora de nuevo un an­terior Informe de las cosas de Francia, y ofrece al lector una descripción de la fiso­nomía política de aquel reino, que, por la misión desempeñada, conocía mejor y más directamente que alemania, de la que ha­bía tratado en el más breve Retrato de las cosas de la Magna (v.).

Hace resaltar par­ticularmente el poder de la Corona, de la que dependen directamente las mejores tierras de Francia y a la que hoy se hallan definitivamente sometidos los grandes feu­datarios, casi todos de sangre real: de ahí la sólida unidad del país, que ningún ve­cino puede amenazar con esperanza de éxi­to, como demuestra inmediatamente pa­sando revista a los países limítrofes con Francia y sus posibilidades políticas y es­tratégicas, señalando las razones que tienen para quererla como amiga o tenerla como enemiga. Son asimismo factores de su po­tencia para el escritor las virtudes militares de la nobleza francesa (si bien Francia no posee una infantería que pueda compararse con la suiza, alemana y española) y la gran riqueza agrícola.

El escrito termina con noticias sobre las principales dignida­des del Estado, sobre las finanzas públicas, clero, etc. Si se exceptúa la última parte informativa, también este Retrato se dis­tingue por la característica voluntad de ver claro en las cosas, más allá de las apa­riencias, característica del futuro autor del Príncipe (v.), del cual se advierte ya la potencia estilística en algunas definiciones lapidarias del carácter de los franceses.

M. Fubini

Nunca escribió nadie en Italia ni con ma­yor fuerza, ni con más evidencia, ni más brevemente, que Maquiavelo. El significado de cada uno de sus vocablos parece que par­ticipe de la profundidad de su mente, y sus frases ofrecen la ligazón rápida, espléndida y apremiante de su lógica. (Foscolo)

Esta prosa árida, precisa y concisa, toda pensamiento y toda cosas, anuncia la in­teligencia ya adulta, emancipada de los ele­mentos místicos, éticos y poéticos, conver­tida en suprema reguladora del mundo: la lógica o la fuerza de las cosas, el hecho moderno. (De Sanctis)