[Relationi universali]. Obra de Giovanni Botero (1543 ó 1544-1617), en cinco partes: la primera parte apareció en Roma en 1591; la segunda en 1592; la tercera en 1595 y la cuarta en 1596.
La primera edición de la obra completa — como fue conocida durante tres siglos — es, pues, de 1591-1596. La quinta parte, escrita en 1611, dada a conocer en fragmentos por S. Battaglione en el diario «Il Subalpino» (Turín, 1838), fue solamente publicada por entero por C. Gioda, en su obra La vita e le opere di G. Botero (Milán, 1895). Como apéndices al verdadero texto de las Relaciones universales han de considerarse otros escritos de Botero (los dos primeros se publicaron a continuación del texto de las Relaciones universales): es decir, la Relatione universale dell’isole sino al presente scoverte (Roma, 1595), la Relatione universale de’ continenti del mondo nuovo (Roma, 1595), las Relationi del mare (Roma, 1598), la Relatione della República Venetiana (Venecia, 1605), las Relationi di Spagna, dello Stato della Chiesa, di Pia- monte, della Contea di Nizza, dell´isola Taprobana (Turín, 1607; la del Estado de la Iglesia fue editada en 1599 en Roma). Estas últimas relaciones fueron más tarde añadidas, desde 1612, como VI parte a las Relaciones universales, de las que era considerada como quinta parte otra obra de Botero, I capitani.
La obra, que tuvo enorme fama, es un amplio cuadro donde son recogidos datos y noticias de carácter geográfico, económico y político. La primera parte está dedicada a la descripción física de los diversos países, continente por continente: se empieza por Europa, con España, para pasar a Francia, Italia, Países Bajos, alemania, etc., y acaba con Rusia; se pasa a Asia y después a África y a América. En la segunda parte — la más importante y que tuvo mayor éxito — Botero describe los diversos estados, de Europa a Asia, África y América, para acabar con el Estado de la Iglesia, siguiendo habitualmente esta sistematización: descripción (en parte física, pero sobre todo desde el punto de vista de la producción) del país, y, a continuación, un análisis de las fuerzas (militares y economicofinancieras) del Estado, del gobierno y de los principados limítrofes. Sigue después un análisis desde el punto de vista político.
En la tercera parte, Botero estudia los diversos países (Europa, Asia, África) desde el punto de vista religioso, deteniéndose especialmente en la Reforma en Europa; en la cuarta parte analiza el problema de América. La quinta parte trata de varios acontecimientos politicorreligiosos sucedidos en el mundo en los últimos treinta años, hasta 1611. Es, pues, una obra de interés variado, donde la parte política acaba, naturalmente, por dominar. Botero escribió las Relaciones sin moverse de Italia (conocía como países extranjeros, por experiencia directa, sólo Francia y España, y esta última sólo después de la composición y publicación de las Relaciones universales), por lo que sus noticias derivan de otras fuentes y generalmente de fuentes escritas y editadas.
Se sirve, pues, ampliamente, y alguna vez al pie de la letra, de los diversos escritores modernos, italianos y extranjeros, que describieron tal o cual país. Su mérito consiste en haber sabido conjuntar sobre la geografía política de su época, un tratado general, claro y bien ordenado, rico en datos y vasto, es decir, capaz de satisfacer la curiosidad de un amplio círculo de lectores.
F. Chabod

