Rasgos Característicos Ingleses, Ralph Waldo Emerson

[English Traits]. Obra publicada en Boston en el año 1856. Nuestro autor visitó Inglaterra dos veces, en 1833 y en 1847-48.

En el primero de los diecinueve capítulos se describe la pri­mera visita, durante la cual estuvo en contacto con Landor, Coleridge, Carlyle y Wordsworth. Los dieciocho restantes tratan de su segunda visita, presentando un am­plio panorama de la vida inglesa. Tras una descripción de la travesía de Boston a Li­verpool, el autor entona en el capítulo III, titulado «Tierra» [«Land»], un verdadero himno a Inglaterra y al genio inglés, sin perjuicio de que en los capítulos siguientes se manifieste de vez en cuando el espíritu satírico de Emerson. En el capítulo IV, ti­tulado «Raza» [«Race»], esboza un fugaz apunte de la raza inglesa, de la que da una sucinta historia, y señala sus tenden­cias características, afirmando que es una raza destinada a un gran porvenir.

En los capítulos siguientes se detiene a describir estas características; insiste en el amor de los ingleses hacia la verdad, recuerda su sensibilidad, definiéndolos como más viriles que guerreros, su pasión por los ejercicios físicos, su amor hacia los animales, su uti­litarismo, su orgullo racial, su realismo, su civismo, su sentido de lo práctico y su energía. Basa el secreto del poderío inglés en una mutua comprensión y solidaridad. En el capítulo VI, titulado «Modales» [«Manners»], señala la valentía con que los in­gleses se mantienen fieles a sus propias opiniones, su individualismo, compatible con el respeto a los derechos del prójimo, su espíritu realista y metódico, su tradicionalismo, que los hace desconfiar de todo lo nuevo, su afición a las convenciones y formalidades, su amor al hogar, a las co­modidades domésticas y a la vida social, todo lo cual se refleja en su pintura. En el capítulo VIII, titulado «Carácter» [«Character»] trata de deshacer la común opinión de que son taciturnos y sombríos.

No ol­vida su humorismo ni su patriotismo, y el afán de riquezas está explicado como derivación del elemento judaico que pre­valece en el protestantismo inglés. «Viven —escribe en el capítulo X, titulado «Rique­za» [«Wealth»] —bajo la ley judaica y leen con sonoro énfasis que sus días serán lar­gos en la tierra, que tendrán hijos y reba­ños, vino y aceite». Emerson estudia la aris­tocracia inglesa, con su conservadurismo, no cortesana, sino vinculada a la tierra de la que saca su título de nobleza. Es particular­mente interesante el capítulo XIII, que tra­ta de la religión, que considera parte fun­damental de su educación. «Aquí, en Ingla­terra, se lee cada día un capítulo del Géne­sis y un artículo de fondo del “Times”». El evangelio predicado por la Iglesia anglicana podría, según Emerson, compendiarse en la siguiente frase: «Salvaos por el buen gusto», e insiste en que la religión inglesa es la del Antiguo Testamento.

El obispo angli­cano no es más que un comerciante disfra­zado, a través de cuyo disfraz Emerson ve transparentarse los botones del chaleco de un tendero. En cuanto a la literatura, ob­serva en el capítulo XIV que se caracteriza por una especie de materialismo mental que, si bien constituye el elemento que da valor a su genio trascendental, la desacredita a los ojos del idealista americano. El diario «The Times» sirve de pauta para hablar de toda la prensa inglesa y de su función po­lítica y social; después, tras la descripción de una visita a Stonehenge, Salisbury y Winchester hechas en compañía de Carlyle, el autor recapitula sus juicios sobre Ingla­terra, y el libro, que, aparte los dos capítu­los de introducción, comenzaba con una es­pecie de himno, a pesar del paréntesis críti­co y a veces satírico, termina con un elogio.

B. Cellini