¿Qué Significa y por qué se Estudia la Historia Universal? , Friedrich Schiller

[Was heisst und zu welchem Ende studiert man Universalgeschichte?]. Conferencia dada por Friedrich Schiller (1759-1805) al ser nom­brado profesor de historia en la Universi­dad de Jena en 1789.

Esta conferencia, según ya su autor hizo notar, no fue ideada para profesionales, sino para «mentes filosóficas». Los primeros, guiados por fines más o me­nos egoístas, llevan según Schiller «aun en la libertad más completa, un alma de escla­vos», y su obra nunca puede pasar de frag­mentaria; las cabezas filosóficas, por el con­trario, tienen la facultad creadora de rela­cionar y unificar todos los elementos sin­gulares en el campo de la ciencia, dando así a ésta un valor de universalidad y gran­deza. Para explicar el concepto de historia universal, Schiller se remonta a los comien­zos de la humanidad, cuando el hombre an­daba miserablemente desorientado entre la esclavitud, la estulticia y la superstición por una parte, y por otra la desenfrenada libertad sin ley. El gran idealista contrapone a este estado una representación histórica de las ideas culturales actuales: ahora el hombre ha renunciado a la «libertad del animal feroz», para someterse voluntaria­mente al dulce freno de la ley y salvar, así su «libertad más noble», porque le queda el inestimable derecho de «elegir su propio deber».

Ahora las barreras que dividían la comunidad en hostiles egoísmos han caído, y «un vínculo cosmopolita une a todas las cabezas pensantes». La historia universal nos muestra los estadios que el hombre ha atravesado desde el estado primitivo al es­tado moderno, y nos ilumina sobre la dife­rencia entre los caracteres singulares étnicos y los grados de cultura. Se ve entonces que toda la larga serie de acontecimientos no es otra cosa que una concatenación de causas y efectos; concatenación que sólo una inte­ligencia infinita puede abarcar. De todo el material caótico de los hechos, más o menos deformados por la tradición oral y por la escasez e inalcanzabilidad de las fuentes, la historia universal no extrae más que lo que puede interesar en relación con nuestro estado actual, pasando del presente al pa­sado, pero, dadas las numerosas lagunas de las fuentes, la historia resultaría necesaria­mente incompleta, «un conjunto de frag­mentos», si no viniese en su ayuda la «men­te filosófica», que con su razón hace un sistema de los fragmentos, asimilándolo todo a la propia naturaleza racional y elevando todo fenómeno a pensamiento.

Aquélla apor­ta así a la historia universal un principio teleológico, mediante el cual examina el pro y el contra del hecho histórico, decidiéndose por lo que mejor conviene a su intelecto especulativo. Schiller reconoce que una his­toria universal así concebida es aún cosa del futuro: pero todo esfuerzo en este sen­tido es un paso hacia la perfección. Hasta en el examen histórico de los grandes tira­nos y los grandes egoístas, el estudioso aprende que «el hombre egoísta, aun propo­niéndose fines abyectos, favorece incons­cientemente el logro de fines superiores». El pequeño ensayo es importante para la comprensión del drama histórico y de las obras históricas del poeta, además de mos­trar una vez más su noble concepto idea­lista de la humanidad.

C. Baseggio