Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno [Qu’est-ce que la propriété? Recherches sur le principe du droit et du gouvernement].
Memoria del sociólogo Pierre- Joseph Proudhon (1809-1865), presentada en junio de 1840 a la Academia de Besançon. La obra se funda en la afirmación (que ya en 1780 adelantó Brissot) de que «la propiedad es un robo» y, al mismo tiempo, el suicidio de la sociedad, pues debido a ella, pobres y ricos han vivido eternamente en un estado de recíproca desconfianza y hostilidad. Suprimamos la propiedad y el mal desaparecerá de la Tierra. Proudhon afirma que para trabajar es necesario tener ocupación, pero dice también que el derecho de la propiedad originado por el trabajo y dicha ocupación presupone la igualdad de fortunas. La tierra no puede ser objeto de apropiación, y el pretendido consentimiento moral no justifica la propiedad. «Niego — dice — que los hombres hayan legitimado la propiedad por mutuo consentimiento.
Semejante trato, aun cuando fuese suscrito por la humanidad entera, carecería de pleno derecho. El hombre no puede nunca renunciar ni al derecho a trabajar ni a la libertad. Ahora bien, buscar el derecho de propiedad territorial es renunciar al derecho al trabajo, porque se rehúsa con ello el medio de éste y así se menosprecia un derecho natural». El trabajo no autoriza de por sí a la apropiación. De aquí que la propiedad aparezca como un absurdo, ya que exige algo de nada, y por ello la producción cuesta más de lo que vale (a causa de los intereses y beneficios), lo que demuestra que la producción viene del trabajo y no de la propiedad. De ninguna manera el capital puede producir intereses por sí mismo. También la inteligencia, en este sentido, es más una creación de la sociedad que un don de la naturaleza.
Un capital acumulado del cual el que lo recibe no es más que un depositario. Sin la sociedad, sin la educación que ella procura, sin sus múltiples y potentes ayudas, la más extraordinaria inteligencia natural quedaría por debajo de la más mediocre capacidad. En fin, la propiedad es la causante del privilegio y del despotismo. Claramente se nota cómo el pensamiento de Proudhon procede de las posiciones de Rousseau, empujado a las extremas consecuencias del anarquismo utópico. El mismo Karl Marx, que saludó con entusiasmo la aparición de esta obra, cuando más tarde Proudhon publicó su Filosofía de la miseria (v.), acabó por definirlo en su escrito polémico Miseria de •la Filosofía (v.) como un pequeño burgués socialista.
Esta primera memoria de Proudhon fue seguida por una segunda (Lettre á M. Blanqui sur la propriété, 1841), donde reafirma las precedentes conclusiones, en polémica con economistas, políticos y juristas de su época, insistiendo en que la sociedad, aun cuando ya ha traído numerosas restricciones al primitivo derecho de la propiedad, debe ir más allá y llegar, con reducciones progresivas, a la supresión total del interés. Estas dos memorias, conjuntas, constituyen la obra más famosa de Proudhon.
G. Martinelli

