[Process and Reality]. Es la obra más profunda del pensador angloamericano Alfred North Whitehead (1861-1943) publicada en 1929. Se desarrolla en ella una amplia «filosofía del organismo», ya intuida, según el autor, por Platón y Aristóteles, aunque descuidada por todos los filósofos que siguieron.
En realidad, el libro representa la tentativa de construir una cosmología completa, es decir, «un sistema de ideas que ponga los intereses estéticos, morales y religiosos en relación con aquellos conceptos del mundo que hallan su origen en la ciencia de la naturaleza». La obra está dividida en cinco partes, cada una de las cuales desarrolla casi la misma materia, aunque considerándola desde un punto de vista distinto, y obteniendo de este modo un examen cada vez más profundo y detenido. Semejante procedimiento, ya empleado por los pensadores indios y por más de un filósofo alemán del período romántico, aparece por vez primera en la filosofía inglesa con este libro.
La primera parte, «El esquema especulativo», es una toma de posición teórica: el universo se concibe como una totalidad dinámica, cuyos varios elementos están vinculados entre sí como los órganos en nuestro cuerpo, es decir, cada uno de ellos encuentra en la vida del Todo su propia unidad, y a su vez es un centro orgánico de elementos inferiores; desde un punto de vista metafísico los fenómenos de la experiencia se interpretan como realizaciones particulares de un mundo ideal de posibilidades, que Whitehead llama «objetos eternos» (y que recuerdan el mundo de las ideas de Platón). Tal interpretación, ya aludida en La ciencia y el mundo moderno (v.), recibe en este libro su completo desarrollo.
En la segunda parte, «Discusiones y aplicaciones», estas ideas se estudian ampliamente a la luz de algunas de las más típicas filosofías anteriores, especialmente en Descartes, Newton, Locke, Hume y Kant, insistiendo principalmente sobre su parcialidad de interpretación de la experiencia y de lo real.
La tercera parte, «La teoría de las prehensiones», está dedicada especialmente al examen de las relaciones que existen entre los elementos que componen el universo. Estas relaciones, aun cuando corresponden a entidades que nos parecen inanimadas, como por ejemplo la energía estudiada por el físico, en realidad, según Whitehead, resultan de sensaciones emotivas («feelings»), estando vinculadas todas las cosas orgánicamente en la Unidad espiritual. Whitehead llama, pues, «prehensilidad» a la participación de cada uno de los fenómenos de la experiencia en el mundo orgánico ideal.
En la cuarta parte, «La teoría de la extensión», el autor investiga la explicación que la filosofía del organismo puede dar de ese carácter del mundo de la experiencia que es el «continuo extenso», con abundantes referencias a la física y matemática modernas.
La quinta parte, en fin, «Interpretación finalista», es una tentativa de encontrar un fin último a nuestra vida y al universo en general, y un examen de las relaciones que existen entre Dios y el mundo. El fondo del libro tiene carácter místico.
Por regla general el autor expresa su pensamiento más por alusiones que por demostraciones rigurosas y a propósito: «qué superficiales son, y qué débiles e imperfectos, los esfuerzos para estudiar las profundidades de la naturaleza de las cosas». Por esto su comprensión a veces se convierte en una empresa verdaderamente laboriosa.
A. Dell’Oro

