Platón y Su Dogma, Apuleyo

[De Platone et de eius dogmate]. Tratado compuesto por Apuleyo (125-180? a. de C.), cuyo tercer libro (que ha suscitado no pocas dudas so­bre su autenticidad) no tiene en realidad nada de común con la filosofía platónica, en cuanto es un verdadero tratado dialéc­tico con evidentes influencias peripatéticas y estoicas.

La sistematización filosófica se produce según la tripartición tradicional; física; ética y dialéctica. Las tres partes habían-de formar un todo único, si bien no son más que traducciones latinas de manua­les escolares griegos, inspiradas en un tur­bio sincretismo de terminología estoica y peripatética. El nombre de Platón sirve de sello. Después del tratado El demonio de Sócrates [De deo Socratis], que es un breve ensayo propedéutico sobre la mayéutica so­crática y sobre la naturaleza de la inspi­ración divina, se coloca este examen crítico del sistema de Platón, para quien, escribe Apuleyo, fue decisiva la desaparición de Sócrates por cuanto le permitió irse a Ita­lia y conocer personalmente a los seguido­res del pitagorismo.

Este conocimiento fue lo que le abrió los horizontes, y su filosofía de unilateral que era se convirtió en enciclopédica con la inclusión de los estudios de geometría, astronomía y dialéctica. A estos viajes (y el africano Apuleyo los reprodujo, si bien al contrario, de Occidente a Oriente), debe precisamente Platón la uni­versalidad de su filosofía. Esta universali­dad que posee la filosofía de Platón y que ha transmitido a los siglos futuros, cree Apuleyo que revive en su vida y obra: el ansia de conocer no lo detiene ante las dificultades de los más profundos problemas. El sincretismo de las filosofías parece el medio mejor para tomar de todas la por­ción de verdad que pueden ofrecer. Afri­cano de nacimiento, griego de cultura, habiéndose hecho romano de ciudadanía, perdió su verdadera patria en este interna­cionalismo, pero conquistó una patria ver­dadera en la universalidad de la civilización mediterránea de la. que fue exponente.

F. Della Corte