Periégesis de Grecia, Pausanias el Periegeta

Obra geográfica en diez libros, compuesta por Pausanias el Periegeta, escritor asiático que vivió durante el imperio de los Antoninos (II siglo d. de C.), nacido probablemente en la región de Mag­nesia, en Lidia.

El título de la obra es algo genérico en comparación con la extensión que tiene, porque el autor deja de describir partes a veces importantes de Grecia, como Eubea, Tesalia y en general las re­giones menos conocidas del Oeste y del Norte; el viaje que él describe sigue dos itinerarios distintos, que parten ambos de Atenas: uno se dirige hacia el Peloponeso; otro, hacia la Grecia central. De los diez libros que componen la obra, el primero trata más particularmente del Ática; el segundo está dedicado a la descripción de Corinto y de la región circundante, de la Argólida con las ciudades de Micenas, Tirinto, Epidauro; el tercero describe la Laconia; el cuarto, la Mesenia; el quinto y el sexto, la Élida, con particular referen­cia a la ciudad de Olimpia; el séptimo, la Acaya; el octavo, la Arcadia; el noveno, la Beocia; el décimo, la Fócida y especial­mente Delfos.

La obra de Pausanias está, sin embargo, muy lejos de tener una impor­tancia exclusivamente geográfica y técnica, como podría parecer por está esquemática enumeración de las regiones tratadas; la descripción geográfica de los lugares está, en efecto, continuamente interrumpida, no sólo por digresiones variadísimas, de pro­pósito moral (por ej. acerca de la inmorta­lidad del alma, IV-32) o descriptivo (sobre los peces maravillosos, IV-34, y animales de color insólito, VIII-17), sino de circuns­tanciadas narraciones de la historia de la mitología, de las leyendas en los países visitados; de descripciones y críticas de los templos, de las obras de arte, de las pintu­ras, de amplias relaciones de las costumbres, de las creencias, de las características de los pueblos visitados; el autor conoce perso­nalmente los lugares que describe y, además de viajar por Grecia, viajó por la Italia peninsular, por Cerdeña y Córcega, Arabia, Egipto y quizás por Siria; y elige, no según determinados criterios, sino siguiendo su gusto personal, las localidades y los templos dignos de ser recordados; se sirvió, sin em­bargo, también mucho de las obras litera­rias precedentes, tanto de carácter general y enciclopédico como las del periegeta Polemón, del historiador Istro y del geógrafo Artemidoro, como de obras que trataban particularmente de la historia y los mitos de cada región, como la de Eumelo para la prehistoria de Corinto; del poeta Riano, para la historia de Messenes, etc.

La impor­tancia de la obra de Pausanias es grande, por lo tanto, no sólo por sí misma, sino porque nos ha transmitido noticias aprendi­das de escritores cuyos trabajos están ahora perdidos, y descripciones de lugares y mo­numentos desaparecidos, cuyos restos sola­mente las excavaciones más recientes han revelado. Aunque no esté escrita con inten­tos científicos y no revele un particular cuidado de exactitud y precisión (faltan, por ejemplo, toda indicación de dimensiones), es una de las fuentes principales de la his­toria antigua, de la mitología, de la historia de las regiones y en general de todo tipo de estudios sobre la antigüedad clásica. Como género literario, la obra de Pausanias con­tinúa la tradición de las periégesis de los arqueólogos helenistas; en cuanto al estilo, no faltan a su prosa intentos artísticos; Pau­sanias se propone por modelo a Herodoto y aunque ciertamente no consiga alcanzar su arte incomparable, es sin embargo nota­ble por su claridad y sencillez.

C. Schick