[Sozialpadagogik]. Es la obra ética fundamental de Paul Natorp (1854-1924), uno de los más ilustres representantes de la escuela neokantiana de Marburgo.
Aparecida en Stuttgart en 1899, fue renovada en ediciones posteriores y publicada en el volumen Idealismo Social [Sozialidealismus], de 1911. Igual que para Kant, para Natorp la moralidad es esencialmente voluntad de lo racional, como cometido infinito del hombre. Pero lo racional tiene para Natorp su actualización concreta en lo social; por ello su ética no es, como la kantiana, ética formal del deber por el deber, sino ética concreta de la elevación y purificación espiritual de la sociedad, en la que la dignidad y la virtud de lo individual tienen su certidumbre y fecundidad: «La eticidad es en sí y por sí de carácter social».
Solamente la sociedad es para Natorp espiritualmente concreción; el individuo es mera abstracción. Lo cual no debe ser entendido en el sentido de un organicismo absoluto, sino al contrario: el individuo es abstracción porque es limitación, determinación; la sociedad es real sólo porque es cosa abierta, labor infinita, proceso que se impone, y resuelve la limitación individual y la hace activa. Toda sociedad es, en efecto, comunidad de voluntades dirigida a una síntesis ideal, y su proceso se desarrolla según tres momentos, desde la organización del trabajo, a la ordenación jurídica de las voluntades individuales, a la conciencia moral de la ley de razón, a los que corresponden tres actividades: económica, política y cultural.
Esta última es la actividad más elevada, la que da unidad y sentimiento al vivir social. La educación va dirigida precisamente a desarrollarla y hacerla soberana. Pero por esto precisamente la educación no puede tener como mira al individuo en cuanto tal, sino en cuanto forma parte de una comunidad, ya sea ésta la familia, la escuela o la sociedad humana en general. La escuela debe ser «escuela de unidad social» como «libre comunidad de individuos libres», en el sentido de una comunidad «dinámica o, mejor dicho, orgánica, infinitamente móvil, no sólo diferenciada, sino ilimitadamente diferenciándose». Las ideas pedagógicas de Natorp han ejercido gran influencia en las reformas escolares de comienzos de siglo.
A. Banfi

