El Paso del Nordeste, Giacomo Bove

[Il passaggio del Nord Este]. Diario del explorador ita­liano Giacomo Bove (1852-1887), publicado en 1940 por la «Società Geografica Italiana».

Bove narra su viaje en el «Vega» durante la expedición ártica sueca mandada por el profesor A. E. Nordenskjold, que fue la primera en franquear el paso del Nordeste. Los cuatro buques de la expedición zarpa­ron el 31 de julio de 1878 de Cabarova (Siberia), dirigiéndose hacia el terrible mar de Kara, que durante cuatro siglos había constituido un obstáculo insuperable; sin embargo, gracias a una organización perfecta, fundada sobre las anteriores expe­riencias de Nordenskjold en el mismo mar’, y a una indiscutible buena suerte, lo supe­raron fácilmente y, siguiendo adelante sin contratiempo a pesar de los témpanos, echa­ron anclas el 6 de agosto en Puerto Dick- son, en la desembocadura del Yenissei.

Aquí los buques se separaron; el pequeño velero «Express», que llevaba el carbón para los demás buques, regresó a Europa; el «Fraser» remontó el Yenissei, a fin de abrir un nuevo camino comercial con la Siberia del Norte; la «Lena» y la «Vega» siguieron adelante, doblando fácilmente, por vez pri­mera, la punta más septentrional de Asia, el cabo Cheliuskin.

A los 28 días de su sa­lida, la «Lena» empezaba a remontar el río del mismo nombre, mientras la «Vega» afrontaba la parte más difícil del viaje; al llegar, después de una dura lucha, al punto más difícil, quizás por un retraso de pocas horas, encontró el paso cerrado, y se vio obligada a invernar allí mismo, con satis­facción de Bove, que deseaba mejorar sus conocimientos de las regiones árticas y dedi­carse, en la paz de la noche polar, a sus trabajos científicos.

El invierno transcurrió rápidamente, entre las ocupaciones y las visitas de los habitantes de la región, los «chukchos», que permitieron a los’ explo­radores conocer sus usos y costumbres. Terminado el invierno, el 20 de julio de 1879 la «Vega», doblando el cabo Oriental en la extremidad de Asia, franqueaba, por vez primera, el difícil paso del Nordeste, abrien­do nuevas perspectivas económicas y comer­ciales.

En el diario de Bove alternan obser­vaciones meramente científicas con páginas de vivo interés, llenas de observaciones psicológicas, sugestivas descripciones de paisajes boreales y sabrosas escenas saca­das de la vida de los extraños habitantes de aquel inhóspito país.

F. Gobetti