Tratado filológico sistemático de R. Menéndez Pidal (n. en 1869), publicado por primera vez de 1923 a 1926, período durante el cual cambió de estructura y concepción, por la constante aportación de datos.
Se trata en este libro de los orígenes próximos del español, es decir, de la transformación del latín en romance. Y en este aspecto el mérito de Menéndez Pidal está en el descubrimiento y estudio de documentos pertenecientes a los siglos X, XI y XII.
A ellos se traslada la avanzadilla romanista, fijada hasta el momento a comienzos del siglo XIII. Descúbrense en este nuevo campo «dos corrientes de vulgaridad en la lengua notarial». Una primitiva, que se extiende a mediados del siglo XI, y otra posterior, que, arrancando de fines del XII, logra imponerse.
Entre ambas, y cortando la floración de la primera, está la Reforma Cluniacense. Este hecho, de capital importancia, permite caracterizar las dos corrientes: la primera nace del latín vulgar y constituye el romance fundamental; a ella se circunscribe el presente trabajo. La segunda nace del latín de nuevo restaurado y culto.
El libro comienza con la transcripción de diversos manuscritos primitivos. Entre ellos dos series de glosas, de las cuales una era inédita. Luego, y sobre estos documentos, con preferencia, estudia Pidal la grafía, la fonética, la morfología y sintaxis y la lexicografía de la época.
Así como las características de las diferentes regiones de la Península, de acuerdo con la decisiva circunstancia histórica: las alternativas de moros y cristianos en la ocupación del territorio. Por fin, las conclusiones: los fenómenos de arcaísmo fonético y morfológico, el cultismo, la ultracorrección ya por latinismo, ya por romanismo…
Se incluyen también mapas lingüísticos, que fijan la frontera de la H y la F en varias épocas, recogen las derivaciones de ciertas palabras e incluso las múltiples denominaciones en Romanía de una bestezuela esquiva: la mustela.
R. Jordana

