Muqāddima, Ibn Jaldūn

Es el nombre árabe (li­teralmente «prefacio, introducción») con que se designa por antonomasia la primera parte, más famosa y de mayor importancia doctrinal, del Kitāb al-cibar [Libro de los ejemplos históricos] de Ibn Jaldūn, emi­nente historiador y jurista musulmán, na­cido en Túnez en 1332 y muerto en El Cai­ro en 1406.

El término comprensivo de Muqāddima suele extenderse de la intro­ducción propiamente dicha, en que Ibn Jaldūn diserta sobre el valor de la historia y los errores metódicos de los historiadores, al primero de los tres libros en que se divide la obra, dedicado a la civilización humana. Apresurémonos a decir que la construcción de Ibn Jaldūn, a despecho de sus pretensiones de universalidad, se basa de hecho sobre las particulares condiciones históricas, geográficas y sociales del am­biente en que vivió, es decir, el África septentrional musulmana del siglo XIV; a ella, a su presente y pasado, aplica sus teo­rías, y del examen de su historia extrae y formula sus leyes; teorías y leyes que conservan por analogía su valor dondequie­ra que se presente el fenómeno sobre el cual se basa la sociología jalduniana, es decir, el conflicto entre el elemento bedui­no y el sedentario y el devenir de la civi­lización en el tránsito de uno a otro.

Den­tro de tales límites, la agudeza y certera visión del historiador tunecino constituyen un fenómeno quizás único en la historia del pensamiento árabe-musulmán, y la co­herencia y concreción históricas de su vi­sión no tienen pareja en la literatura ára­be ni en ninguna otra contemporánea del mismo Occidente. Las creadoras de la his­toria son las fuerzas vírgenes de los nó­madas, donde la misma energía del «espí­ritu de cuerpo o de tribu» («asabiyya») que las impulsa en su estado elemental a consumirse en luchas anárquicas, una vez sublimadas y ampliadas, actúa como valor decisivo para la creación de hegemonías cada vez más amplias, que desembocan en capacidad de imperio.

Pero imperio signi­fica civilización y sedentarismo, y he aquí que de la misma plenitud del éxito nacen los gérmenes de decadencia y muerte que conducirán a una hegemonía madura a deshacerse por proceso interno y a some­terse al choque de nuevas fuerzas. Esta línea de desarrollo nos explica tanto la historia entera del imperio árabe, desde los desiertos de la península hasta el do­minio del Asia Anterior y del África del Norte, como, en la misma África, las vici­situdes del conflicto entre árabes invaso­res y bereberes indígenas, y el surgir y decaer de grandes imperios africanos arabe- bereberes, fatimíes, almorávides y almo­hades.

A la luz de este pensamiento fun­damental, Ibn Jaldūn examina todo el pa­sado de su tierra y de la civilización musulmana, analiza los problemas más discu­tidos y traza un cuadro general de las dis­tintas ciencias y artes, de las instituciones políticas, de los movimientos intelectuales, artísticos y religiosos islámicos, que poseen una importancia fundamental, sobre todo para el Islam marroquí. Los libros segundo y tercero de la obra de Ibn Jaldūn, que siguen a los prolegómenos y están dedi­cados respectivamente a la historia siste­mática de los árabes y de los bereberes, decepcionaron en cierto modo a los estu­diosos en cuanto no aparecen aplicadas, co­mo era de esperar, las ideas audaces y bri­llantes del primer libro y ofrecen más que nada una crónica que sigue la falsilla de la historiografía arabigoislámica corrien­te.

Pese a ello, el libro tercero contiene materiales preciosos para la historia me­dieval del África del Norte. Imperfecta­mente publicada y traducida (al francés por M. Guckin De Slane, París, 1862-68, Notices et extraits des manuscrits,_ XIX- XXI), los Muqāddima de Ibn Jaldūn es­peran todavía un estudio exhaustivo que no se limite a inexactas y unilaterales ge­neralizaciones sociológicas, sino que ponga a plena luz su concreta importancia his­tórica.

F. Gabrieli

Ibn Jaldūn sugiere y plantea casi todos los problemas que más tarde, entendidos de modo muy distinto, han venido a cons­tituir la preocupación principal de los historiadores modernos. (Altamira)