[Libri di meccanica]. El legado de los manuscritos de Leonardo que ha llegado a nosotros a través de las más borrascosas vicisitudes, no ha dado nunca la posibilidad de publicar una obra completa de Leonardo da Vinci.
El Tratado de la Pintura (v.) fue reducido a su versión actual por Francesco Melzi (1493-1570), que fue el heredero directo de los manuscritos, mientras que el famoso manuscrito Del Movimiento y la medida del agua (v.) fue compilado, según ‘los manuscritos leonardescos de la Biblioteca Ambrosiana de Milán, por el Padre Arconati en el siglo XVII. Solamente hoy cuando los sabios, después de cincuenta años de fatigas, han conseguido poseer los «facsímiles» de todos los manuscritos leonardescos existentes en las varias bibliotecas europeas, es posible arrostrar el problema de- la herencia de Leonardo. A pesar del desorden de estos manuscritos, existen unos apuntes precisos relativos a la forma que Leonardo quería dar a sus libros, caso de tener la posibilidad y el tiempo de ordenar la masa casi caótica de sus estudios, de las experiencias llevadas a cabo y de las conclusiones deducidas.
Basándose sobre estos «memoranda» del maestro, Arturo Uccelli ha intentado reconstruir los diecisiete Libros de mecánica (Milán, 1942) del gran toscano, y que son los siguientes: «I — De los elementos; II — De grave y leve; III — Centros de gravedad; IV — De los pesos; V — Naturaleza de los pesos; VI — De la gravedad suspendida; VII — De la gravedad y su orden; VIII — De las astas sencillas y compuestas; IX — De los apoyos; X — De la fuerza y el peso; XI — Del movimiento; XII — Del movimiento y peso; XIII — Del movimiento y la fuerza; XIV — Del movimiento local; -XV — Del rozamiento; XVI — Del impulso; XVII — De la percusión». Sobre estos libros está basada parte de la gloria de Leonardo, ya que algunos principios fundamentales de la mecánica moderna se remontan precisamente al gran pintor, como el de inercia y el de acción y reacción… Y hay que añadir que en los susodichos libros, por vez primera, se plantean las teorías del choque y la del rozamiento, y es desarrollada la teoría del impulso. A dichos libros siguen los de los «elementos de las máquinas».
La obra está precedida por un estudio de las fuentes de la mecánica leonardesca, que se basa esencialmente en los autores que el mismo Leonardo menciona en sus manuscritos. Entre las fuentes griegas, alejandrinas y árabes, Uccelli examina de un modo especial las obras de Aristóteles, de Arquímedes, de Herón Alejandrino, de Euclides y de Ta- bit ibn Qurra. Pasando a las fuentes medievales del saber leonardesco en lo relativo a la mecánica, Uccelli pone de relieve los puntos salientes de la obra de Alberto el Magno, de Santo Tomás de Aquino, de Roger Bacon, de Giordano Nemorario y de Biagio de Parma, tratando asimismo de la escuela de Oxford y de los comentadores italianos, que en la alta Edad Media tuvieron también cierta importancia en el desarrollo del pensamiento científico.
A. Uccelli

