Las Finuras de los Pinceles Italianos, Luigi Pellegrino Scaramuccia

[Le finezze de pennelli italiani]. Obra del pintor y escritor Luigi Pellegrino Scaramuccia (1616-1680), de Perusa, editada en Pavía en 1674. Es la descripción de un imaginario viaje de instrucción ar­tística por Italia, que parte de Roma y ter­mina en Roma, aunque pasando por la Toscana y la Emilia, tocando en Nápoles y subiendo luego por la Italia septentrional, con parada en las principales ciudades ita­lianas. Entre éstas figura Venecia, donde se introduce en la narración, en calidad de cicerone, Marco Boschini, autor de los Ve­neros de la pintura (v.). En la introducción el autor finge que un joven, Girupeno (ana­grama de Perugino), antes apasionado por la pintura, después presa del Ocio, ahora ya próximo a caer en el Vicio, es condu­cido por una voz al palacio de la Virtud, madre de las artes, la cual lo confía al Ge­nio de Rafael. El Genio guía e instruye a Girupeno en su visita a las más célebres obras de arte de las iglesias, de las villas y de los palacios italianos.

El libro ad­quiere de este modo un tono artificiosa­mente novelesco y alegórico, que respon­de en todo a las hipérboles setecentistas de la prosa de Scaramuccia. Exceptuando al­gunas páginas sobre las antigüedades de Roma y las escasas alusiones a obras de los siglos XIV y XV, el interés del escritor se dirige, sobre todo, a la pintura de los siglos XVI y XVII y, en grado mucho me­nor, a la escultura del mismo período. Tam­bién son recordados y admirados, en el lu­gar que les corresponde, algunos de los más célebres maestros extranjeros, como Rubens. Lo mismo que Scanelli (v. Mi­crocosmos de la pintura), Scaramuccia no comparte las ideas de Vasari sobre la ex­celencia de Miguel Ángel, y, en cambio, prefiere a Rafael (cuyo Genio no sin motivo ha sido escogido para guiar a Girupeno), a Correggio y, entre los contemporáneos, a los boloñeses. La pintura de Caravaggio es criticada por ser poco ideal, mientras es muy favorable la apreciación de las es­culturas de Bernini. Pero, en general, el tono de los juicios es clasicista; y análoga orientación aparece en los preceptos para la juventud interesada en el estudio del arte que cierran el volumen, junto con al­gunos extractos del Tratado de la pintura (v.) de Leonardo, y una notable biblio­grafía de obras de autores precedentes. Más que por sus datos, el interés del libro re­side en el criterio topográfico adoptado por el autor en lugar del biográfico tradicional; de manera que Scaramuccia puede considerarse como lejano predecesor de Burckhardt y de su clásica obra El Cicerone (v.).

G. A. Dell’Acqua