La Revolución, Edgard Quinet

[La Révolution]. Obra histórica de Edgard Quinet (1803-1875), pu­blicada en 1865; precedida de La filosofía de la historia de Francia [La Philosophie de l´histoire de France] y seguida de la Cam­paña de 1815 [La campagne de 1815], debe ser considerada aparte por el vigor polémi­co de su narración.

El autor, ardiente de­fensor de los ideales republicanos, estudia los motivos fundamentales de la Revolu­ción francesa mostrando su desarrollo y su valor político y social por medio de agudas observaciones. Para Quinet es ante todo erróneo confundir en la valoración histó­rica hechos y figuras de diverso interés ético; por esto los que afirman que la Re­volución ha de ser aceptada en masa o re­chazada, tienen mentalidad de facciosos y no de historiadores. El mejor homenaje al pasado es, en cambio, el de ver con pers­picacia la razón de los hechos y la impor­tancia de los personajes que tomaron parte en ellos; las consecuencias de esto son ex­traordinarias. Los tiempos posteriores a 1789 sacaron del desarrollo de la historia nacio­nal los motivos de su propia manera de obrar.

Es necesario, pues, llevar también al estudio de la Revolución un espíritu científico, pero no dejar perecer, entre los muchos errores, la sagrada herencia del hombre y del ciudadano. Quinet, con el auxilio de documentos inéditos y en par­ticular de las memorias del convencionista Baudot, muestra que el Terror es fruto de una intolerancia y una ferocidad que re­niegan de los dictados de la Revolución; hombres como Robespierre, frente a Dan- ton, pueden quizá parecer grandes por su férrea voluntad por el interés común, pero su fanatismo acaba por hacerse peligroso y arruinar los mismos principios con los cua­les ellos creen formar una humanidad más pura y libre. De su intolerancia nace la le­galidad : así, del Terror surgirán el 18 Brumario y Napoleón. T

odo el desarrollo de la Revolución francesa es para Quinet una lucha entre motivos revolucionarios nuevos y antiguos errores: la violencia, el espíritu de partido y el odio personal, aunque por medio de éstos se formarán en el futuro los mejores gérmenes de la libertad nacional. El autor muestra con franqueza polémica la lógica de los acontecimientos, contra el con­cepto de fatalidad inherente al juicio co­mún acerca de la Revolución, para afirmar los valores más genuinos y positivos de ella: esto es, aquellos que se inspiraron en la libertad, pero que no la transcendieron por fanatismo o por ciego amor de la vio­lencia. La obra de Quinet continúa en este sentido El antiguo régimen y la revolución (v.) de Tocqueville y mantiene, en una forma más románticamente combativa, sus cánones de la interpretación histórica. Cons­ciente de la importancia de su libro, que con las Revoluciones de Italia (v.) es con­siderado como su obra maestra, el autor, más que defenderlo directamente de los ataques de sus adversarios, proclamó con firmeza su valor político en la Critica de la Revolución [Critique de la Révolution], compuesta en su destierro suizo el mismo año de 1865, y después puesto como prefa­cio a la obra.

C. Cordié

Su gran obra acerca de la Revolución obra de filosofía más que de historia — ejerció gran influencia en los fundadores de la Tercera República. Mejor que en la obra de Michelet, se han podido hallar en ella todos los elementos de una filosofía re­publicana. Sus ideas han pasado a los he­chos; es la más honrosa de las razones por las que no se leen ya sus obras. (Thibaudet)