[La poésie pure]. Breve memoria leída por Henry Brémond (1865-1933) en la Academia Francesa, el 24 de octubre de 1925, a la cual siguió una larga discusión en las «Nouvelles littéraires» y en otras revistas.
La discusión, que comprende la memoria inicial y numerosas aclaraciones, está contenida en los tres volúmenes: La poésie pure, Prière et poésie y Racine et Valéry. La esencia de la poesía es para Brémond lo instintivo, lo genial, el encanto musical. Un verso, por la magia de los sonidos y el misterio del ritmo, vale por un poema entero. Toda tentativa de explicación racional, toda intervención intelectualista no puede sino turbar el encanto y destruir la emoción. Por ejemplo, el verso de Racine: «La filie de Minos et de Pasiphaé» tiene una potencia de sugestión que no puede referirse al conocimiento de la genealogía de Fedra.
Así el verso de Malherbe: «Et les fruits passeront la promesse des fruits» pierde todo su misterioso encanto si el singular «la promesse» se toma «les promesses». En suma, la poesía es inefable como momento místico: es un estado afin al de la plegaria. De toda esta discusión, que tiene sus precedentes teóricos en Baudelaire, en Poe, en Mallarmé, en Schelley, en Walter Pater, en Lamartine, en Pascoli, en Valéry, quedan los conceptos, no desconocidos para la crítica estética italiana, desde De Sanctis a Croce, de lo alógico de la poesía, de su intraducibilidad, de la distinción entre poesía y elocuencia, entre poesía y estructuras alegóricas; de la catarsis entendida como la poesía misma que convierte lo pasional en representación de la fantasía.
Pero Brémond, reavivando su discurso con muchas imágenes y doctas referencias, hizo obra original y notable más por sus pormenores y la selección de los ejemplos que por el sistema que de él se puede extraer. [Trad. española por Julio Cortázar (Buenos Aires, 1947)].
E. Fusco

