La Fisica en los Últimos Veinte Años, Paul Langevin

[La Physique depuis vingt ans]. Obra del físico francés Paul Langevin (1872-1946), publicada en París en 1923. Contiene nueve conferencias o relaciones, que se refieren al período que podríamos denominar einsteiniano, es decir, a aquel en que de la teoría de Lorentz se pasa a la teoría de la relatividad en las dos for­mas, y a la primera teoría de los «quanta». De una manera más exacta, las obras com­prendidas en el volumen son las siguientes: la relación entre la física de los electrones, presentada al Congreso de Saint-Louis el 22 de septiembre de 1904; la conferencia sobre los corpúsculos de electricidad y la dinámica electromagnética, presentada a la Sociedad francesa de Física en 1912; la relación al Congreso Solvay del 1911 sobre la cinética del magnetismo y los magnetones; la conferencia sobre la física de la discontinuidad (Sociedad Francesa de Fí­sica, 27-11-1913); la conferencia en el Con­greso de Bolonia del 1911, publicada inme­diatamente después en «Sienta», sobre la evolución del espacio y del tiempo; la comunicación a la Sociedad Francesa de Filo­sofía (19-10-1913) sobre el tiempo, el es­pacio y la causalidad en la física moderna; la conferencia sobre la inercia de la ener­gía y sus consecuencias (Sociedad Francesa de Física, 26-23-1913); la comunicación di­rigida también a la Sociedad Francesa de Física (6-2-1920), sobre los aspectos suce­sivos del principio de la relatividad; la con­ferencia sobre el espíritu de la enseñanza científica (Museo Pedagógico de París, 1904).

Son escritos notables, tanto por el lado di­dáctico como por el científico, llenos de ideas nuevas y fecundas, y algunos han llegado a ser famosos. El más conocido es el que hace referencia a la evolución del espacio y del tiempo que, como ya se ha dicho, es la conferencia de Bolonia, publi­cada en «Sienta». (La nota en pp. 301-2 podría hacer suponer que se trata de otro trabajo). Esta conferencia es, como se sabe, una magistral exposición de la teoría de Einstein. Pero en ella, Langevin se ha de­jado transportar demasiado por el entusias­mo, sosteniendo la tesis del viajero que, moviéndose con velocidad aproximada a la de la luz, podría en dos años dar un salto de dos siglos, es decir, que a su vuelta encontraría a la tierra envejecida en dos siglos. Esta tesis no es admisible (cf. el nú­mero de junio de 1941, pp. 41-48, de la revista «Argumento», de Florencia) y está en manifiesto desacuerdo con la afirmación hecha por el mismo Langevin en el último capítulo de este libro, es decir, que los principios científicos tienen un campo pro­pio de validez más allá del cual no es lícito aventurarse. De lo que sucedería a un hombre que viajase con una velocidad aproximada a la de la luz, no se puede decir nada que tenga un valor científico. Tal vez el ensayo más importante de la colección es el de la inercia de la energía. Aquí la concepción einsteiniana revive de una manera personal. Particularmente nuevo es el párrafo referente a la ley de Proust, donde Langevin sostiene justamente que la prueba experimental de la inercia de la energía no se debe remitir, como to­dos creían, a un porvenir lejano, sino que ya ha sido dada por las derivaciones de la ley de Proust.

S. Timpanaro