La Etiología, Concepto y Profilaxis de la Fiebre Puerperal, Ignác Fülóp Semmelweis

[Die Aetiologie, der Begriff und die Prophylaxis des Kindbettfiebers]. Tratado mé­dico del ginecólogo húngaro publicado en ale­mán en 1861.

Basándose en sus propias ex­periencias y observaciones, el autor de­muestra que la fiebre puerperal no se debe a contagio, ni es consecuencia de epidemia, ni se desarrolla por influencias atmosféri­cas, como hasta entonces se había creído, sino que está causada por la corrupción de materias orgánicas, que comúnmente lleva al organismo la mano del médico o la de la comadrona. Prescribe por eso, para evitar el contagio, la desinfección de las manos de quienes asisten a la puérpera, y la de todos los objetos de la medicación, con agua clorada, fijando así las bases de la asepsia obstétrica moderna. Asistente de la primera sección tocológica del «Allgemeines Krankenhaus» de Viena, Semmelweis en 1847 pudo observar que en la clínica donde los estudiantes de medicina asistían a los partos, después de haber anatomizado cadáveres, la proporción de mortalidad de las madres era mucho mayor que en aque­llas en que las madres estaban asistidas por comadronas; y sobre esta observación, basó su importantísimo descubrimiento.

De sus estadísticas resulta que esta proporción comenzó a elevarse cuando en la instruc­ción universitaria se introdujo el estudio de la anatomía, y disminuyó cuando fue adop­tada la desinfección con el agua clorada prescrita por él. Fue violentamente criti­cado por estas sus concepciones hasta por los más reputados tocólogos de Viena, de tal suerte que se vio obligado a dejar su puesto y alejarse de la capital austríaca. En Budapest, donde se dirigió, fue nom­brado profesor de obstetricia de aquella Universidad, y algunos años más tarde pu­blicó su libro que fue causa de que arrecia­se la agresividad de sus enemigos. La lucha y la incomprensión le amargaron y depri­mieron hasta el punto de llevarle a la lo­cura. La posteridad reconoció sus grandes méritos, y si hoy no se atribuye la causa de la fiebre puerperal a materias ergánicas corrompidas, sino a las bacterias descubier­tas entre tanto, la asepsia obstétrica se basa, sin embargo, en los principios fundamenta­les de Semmelweis, al que hay que reco­nocer como precursor del pensamiento científico en este campo.

M. Benedek