La edad de la razón, Thomas Paine

[The Age of Reason]. Obra filosóficocrítica del escritor y hombre polí­tico inglés, pero que pasó varios años de actividad política en los Estados Unidos, compuesta en parte en la prisión de Luxemburgo, en París, donde fue encerrado por orden de Robespierre, por haber propug­nado el destierro de Luis XVI a América en lugar de la decapitación. Publicada en dos partes, la primera en Nueva York, en 1749, la segunda en Londres y París en 1796. El subtítulo de la obra, «Investigaciones sobre las fábulas y sobre las verdades de la teo­logía», indica ya su contenido teísta y su forma violenta y de libelo.

Es un ataque agudo y bastante hábil — cuanto lo permi­tían los modestos recursos culturales, es­pecialmente históricos, del autor— contra las deficiencias de la concepción religiosa como es profesada por el Judaismo y el Cris­tianismo, incompatibles, según él, con la concepción superior revelada al hombre por la naturaleza exterior y por el testimonio de su conciencia. La demostración dimana, a través de una crítica más bien grosera y superficial, de los antropomorfismos y de las ideas supersticiosas que pueden encontrarse en la Biblia. Aunque débil en sustan­cia, su ataque tuvo una influencia de escándalo extraordinaria, testimoniada por más de veinte refutaciones que se sucedie­ron en pocos años, entre las cuales la famo­sa Apología de la Biblia [Apology for the Bible, 1799] de Watson.

Entre los defectos de estilo y forma son notables los de falta de buen gusto y la plena vulgaridad en que cae con cierta frecuencia. Benjamín Franklin, amigo de Paine, le había desaconse­jado la publicación por motivos de opor­tunidad. Sus defensores hicieron notar que gran parte de la obra fue escrita en cir­cunstancias que modificaron fundamental­mente las ideas religiosas del autor, quien — nacido cuáquero y liberal radical en ma­teria religiosa tanto como política— man­tuvo siempre su fe en Dios y profesó y defendió los ideales morales del cristianis­mo que fueron también tema de sus predi­caciones desde púlpitos cristianos en los últimos años de su vida.

G. Pioli