La Constitución Inglesa (1867), Walter Bagehot

[The English Constitution’]. Obra del eco­nomista Walter Bagehot (1826-1877), publi­cada en 1867. Más que una obra histórica, es una discusión filosófica, en la que, en vez de ocuparse, como lo hicieron Stubbs, Hallam y May, de los estados a través de los que pasó la constitución inglesa (que generalmente se dividen en tres períodos), Bagehot se preocupó por definir sus valore aún hoy en día existentes. No hay en este escrito el gusto de la indagación, y no hay verdadera doctrina; dominan en cambio en él un auténtico sentido de la especula­ción y una verdadera valuación filosófica. Bagehot, por ciertas afinidades mentales, es comparable a Burke; y, aunque sea infe­rior en inteligencia, puede decirse que es sin duda el segundo entre los ingleses en lo relativo a filosofía política. Sobre todo, es genial la demostración de la vacuidad de la teoría del control y de los balances, e interesante es también la polémica contra los estadistas. Bagehot no quiere admitir que ellos puedan tener, como en efecto tienen, un poder superior al del rey, al de la Cámara de los Lores y de la Cámara de los Comunes.

A. Camerino

*         El Reino Unido no tiene, como los otros Estados representativos, una ley funda­mental redactada metódicamente. La co­munidad británica, de espíritu práctico, ha desdeñado las ideas abstractas en política, y siempre y en todos tiempos el legislador no se ha preocupado más que del interés del momento. Así, pues, la Constitución inglesa consiste en una edición de leyes antiguas y nuevas, de tradiciones y de usos que demuestran al mismo tiempo el respe­to a lo antiguo y la tendencia a la perfección. La Carta Magna es el principio, por decirlo así, de la Constitución inglesa. Fue obtenida de Juan Sin Tierra en 1215.