La Balanza Política de Todas las Obras de Boccalini, Giovanni Hermán Widerhold

[La Bilancia política di tutte le opere di Boccalini]. Es una mal­hadada edición, rehecha y manipulada, de los escritos políticos de Traiane Boccalini (1556-1613), aparecida después de su muer­te con la indicación de «Castellana, por Giovanni Hermán Widerhold, 1678», pero segu­ramente impresa en Ginebra, residencia de dicho tipógrafo. Se compone de tres grue­sos tomos: el primero contiene las Obser­vaciones políticas sobre los seis libros de los Anales de C. Tácito [Osservazioni politiche sopra i sei libri degli Annali di C. Tá­cito], el segundo las Observaciones restan­tes sobre el primer libro de las Historias y la Vida de Agrícola, todo ello con abun­dantes notas y comentarios de Ludovico Du May quien no se limitó a apostillar los tex­tos, sino que los manipuló también amplia­mente; el mismo Du May afirmó que salían a la luz por primera vez las Observaciones cuando habían sido ya impresas dos veces (Ginebra, 1669, y Cosmopolis —léase Amsterdam—, por G. B. de la Piasza, 1677). La manipulación realizada, favorecida por la muerte de Boccalini antes de completar y reordenar su vastísima obra, contribuyó no poco a la escasa fortuna de las Observa­ciones, prolijas y farragosas, pero no pri­vadas de importantes contribuciones de pen­samiento, fruto de larga y madura medita­ción.

Debían constituir la obra maestra del autor tal como él las valoraba, o mejor, de­bían constituir la obra seria y profunda frente a la fácil ligereza de los Avisos del Parnaso (v.), ciertamente fueron durante muchos años su labor más asidua y más querida. El tercer volumen de la Balanza contiene las Cartas políticas e históricas [Lettere politiche ed historiche]. Son 40 epístolas sobre diversos motivos políticos, filosóficos y literarios (algunas, meros re­súmenes de los Avisos) de los que se dicen en la portada que están «revisadas, esta­blecidas y encomendadas al cuidado y dili­gencia de Gregorio Leti». De qué natura­leza fueron este cuidado y diligencia, se comprende con sólo pensar que en la carta- prefacio al editor, Leti confiesa que sólo siete de las 40 cartas son verdaderamente de Boccalini y las restantes de su hijo Ro­dolfo, o bien suyas; hay además otros bue­nos motivos para dudar también de la autenticidad de estas siete últimas, reconociendo todo lo más como de Boccalini, al­gún motivo aislado y muy difícil de preci­sar. Como apéndice a la carta XXI, está impresa la Piedra de toque de la polí­tica (v.).

L. Firpo