Historia y Literatura, Ferdinand Brunetiérs

[Histoire et littérature]. Recopilación de ensayos críticos de Ferdinand Brunetiérs (1849-1906), publi­cada en París entre 1884 y 1886. Está divi­dida en tres series y comprende investiga­ciones eruditas y análisis de obras maestras literarias. Los escritos conservan un interés bastante desigual: lo mismo tratan de auto­res clásicos, como Fléchier y Voltaire, Ra- cine y Fénelon, que discuten problemas como el latín y la enseñanza secundaria o presentan un manual alemán de geografía. Le falta al autor un tono de ensayista que construye sobre los asuntos más diversos el mundo de su pensamiento. En los cuarenta estudios, que van de Madame de La Valliére a Hugo y Lamartine, del Príncipe de Condé a los Parnasianos, domina una tendencia de naturaleza sustancialmente retórica y huma­nista: la de aproximarse a las figuras más representativas del pasado para captar la voz íntima y valorarla refiriéndola a bases inexpugnables, las del gusto, la tradición y el racionalismo francamente «franceses». De ese modo los análisis de las obras están subordinados a una construcción casi com­pletamente intelectualista, entre problemas morales y justificaciones «católicas».

Juzgan­do el pasado a la luz de un pensamiento que quiere ser sólido y seguro, Brunetiére se vuelve alguna vez árido e injusto, por el hecho mismo de no conceder a la poesía su valor originario de creación y tratar de valo­rar la historia pasada a través de una concepción rígida y abstractamente utilita­ria. Algunos ensayos informativos y llanos muestran cierto garbo al discutir el «mal del siglo», el «personaje simpático en la lite­ratura», la «casuística de la novela» o el «genio en el arte». En conjunto, son las divagaciones de un universitario que sobre cualquier tema quiere emitir su juicio y subrayar algunas de sus ideas predilectas, la bondad de la tradición y la necesidad de una expresión literaria nítida y segura, que no deforme la vida en sus valores funda­mentales. Con todo, sin alcanzar una verda­dera unidad ni situarse entre las obras más representativas de la crítica moderna, la recopilación conserva cierto mérito por la variedad de asuntos y por la feliz presenta­ción de algunas figuras del pasado.

C. Cordié

Evidentemente hoy es menos leído que Sainte-Beuve. Para leerlo como se debe, con interés y provecho, es preciso amar su estilo, tan singular, tan personal bajo sus aparien­cias de imitación del siglo XVII, un estilo no sólo oratorio, sino hablado, gesticulado, que conserva vivas y palpitantes las pasio­nes, las manías de los autores, un estilo di­námico que, apuntando con el índice, va siempre al asalto de alguien o de algo. (Thibaudet)