Física de los Cuerpos Ponderables, o sea Tratado de la Constitución General de los Cuerpos, Carlo Amedeo Avogadro

[Fisica dei corpi ponderabili ossia Tratatto della costituzione generale dei corpi]. Tratado en cuatro volúmenes de Carlo Amedeo Avogadro (1776- 1856), publicado en Turín entre 1837 y 1841, que reúne todos los conocimientos físicos vigentes en aquella época, introduciendo nuevos conceptos sobre la materia y su na­turaleza. Escribe el autor en la dedicatoria al rey Carlos Alberto: «Mis estudios sobre las ciencias naturales han versado particu­larmente sobre la parte de la física que considera la constitución general de los cuerpos ponderables y, por consiguiente, las cualidades de sus moléculas componen­tes y las fuerzas de que están animados, la capacidad de los diversos cuerpos para el calor y su dilatación por efecto del mis­mo, etc.». Éstas son las bases de la futura fisicoquímica de la que Avogadro es uno de los más importantes precursores. El tema fundamental del primer volumen es la molécula como elemento en sí y como com­ponente de los cuerpos. Después de haber considerado las relaciones existentes entre la distancia y las dimensiones de las mo­léculas de los cuerpos sólidos y su densidad, se estudia la disposición particular de las moléculas en los sólidos con respecto a su cristalización; es éste el primer estudio sobre el tema, que debe ser considerado como el primer tratado italiano de crista­lografía; en él, además de las nociones pre­cedentes de cristalografía geométrica, se hallan nuevas e importantes observaciones de cristalografía física y química.

El se­gundo volumen trata de los fluidos: líqui­dos y gases. En él, Avogadro, después de haber considerado los fenómenos de capilaridad y viscosidad, estudia sagazmente la constitución de los gases, su densidad o peso específico, en las mismas condicio­nes de temperatura y de presión, la rela­ción de la densidad de los gases con su constitución y, en fin, la influencia ejercida sobre los gases por los cuerpos sólidos y líquidos; gran parte está dedicada a la fa­mosa «ley de Avogadro», según la cual volúmenes iguales de gases diferentes, en iguales condiciones de presión y de tem­peratura, contienen igual número de moléculas. El tercer volumen indaga la na­turaleza del calor particularmente en rela­ción con los calores específicos de los gases y de los sólidos, muchos de los cuales son determinados y reunidos en una precisa tabla; después se emprende una aguda crí­tica de la ley de Dulong y Petit, relativa a los calores atómicos. El último volumen trata de los cambios de estado debidos a variaciones de temperatura (a este propó­sito, el autor estudia la densidad del va­por refiriendo sus experiencias sobre la tensión de vapor del mercurio) y de la ley de Boyle y Mariotte, para concluir su tratado con un análisis de las soluciones de sólidos en sólidos, y de la estructura molecular de los metales. Esta obra repre­senta uno de los pilares de la teoría mo­lecular para las futuras concepciones quí­micas y físicas.

O. Bertoli