Exploración en el Oeste Africano, Pietro Savorgnan de Brazzá

[Exploration dans l´Ouest africain]. Obra publicada en 1887. En los primeros años de la segunda mitad del siglo XIX Stanley, Livingstone y Cameron habían completado la exploración de la cuenca del Congo y de los lagos ecuatoriales. Queda­ban, sin embargo, por resolver muchísimos problemas secundarios acerca de la natu­raleza y la topografía de todo el continente.

Entre los diversos exploradores que apor­taron luces sobre dichos problemas geo­gráficos, Savorgnan de Brazzá ocupa un lugar importante. Se dirigió a la cuenca del Congo y del Ogooué, convencido de que los lagos ecuatoriales no podían verter todas sus aguas en el Nilo porque, en ese caso, dicho río debería tener un caudal por lo menos cuádruple del que posee; su fin era, pues, establecer cuál era el cami­no de desagüe hacia el océano Atlántico. Intuyendo que dicho camino podía ser el Ogooué, precisamente por su gran caudal en la proximidad del océano, el explorador francés salió de Burdeos en 1875 para ex­plorar el curso del río. Pero, advirtiendo que el Ogooué no es navegable a unos dos­cientos kilómetros de la desembocadura, de­cidió explorar la región que se extiende entre la alta cuenca del Nilo y del Tanga- nica. No pudiendo, por varias razones, lle­var a cabo la empresa, volvió a su patria y, organizada una nueva expedición, salió para la región del Ogooué donde fundó la estación de Franceville, destinada más tar­de a convertirse en una importante colo­nia.

De allí, descendiendo el curso del río Alima, por primera vez dibujado exacta­mente en un mapa geográfico, llegó al reino del rey Makoko y estipuló con él un tra­tado en virtud del cual todas aquellas re­giones se convertían en colonias francesas. Descendiendo el Congo, llegó por fin a la costa y de allí a Francia. A continuación, con un barco puesto a su disposición por el ministerio de Marina, pudo ascender por tercera vez el curso del Ogooué. Dejando una guarnición en Franceville descendió el curso del Alima con una canoa a vapor que había transportado desmontada hasta allí y se encontró de nuevo con Makoko, quien, con un ejemplo raro de lealtad en­tre los negros, había guardado la palabra dada a los franceses, resistiendo las pre­siones de Bélgica y alemania que le ofre­cían condiciones quizá más ventajosas; sin embargo, complicaciones de carácter po­lítico impidieron a Savorgnan de Brazzá continuar sus viajes; no por ello fueron inútiles sus expediciones, pues con ellas adquirió para Francia las provincias del Congo Medio y del Ogooué que son hoy de las más florecientes del África Occiden­tal francesa. La Exploración en el Oeste africano documenta justamente, con estilo claro y con un sentido pintoresco de la narración, la singular actividad del genial explorador.

F. Dusi