Explicación de los Treinta Sellos, Giordano Bruno

[Triginta sigillorum eocplicatio]. Tratado filosófico en latín publicado seguramente no más tarde de 1583, y que pertenece al grupo de las obras neoplatónico-mnemónicas, afines a las obras de Lulio (v. Compendio y com­plemento del arte de Lulio, Lámpara com­binatoria luliana, De las sombras de las ideas, Sello de los sellos, Composición de las imágenes y de las ideas).

El mérito psi­cológico de Triginta sigillorum eocplicatio, como el del volumen sobre la Composición de las imágenes de las ideas, reside sobre todo en haber esclarecido el valor de las leyes de asociación. El título de la obra, está inspirado en la tendencia de Bruno a recoger y clasificar los elementos categóri­cos del pensamiento con artificios simbóli­cos, llamados Sellos, Lámparas, Lucernas, Intenciones, Conceptos, Estatuas, etc. Con los sellos, que son diminutivos de signos, y representan su parte más notable, casi signos compendiados, Bruno trata de dar una denominación resumida a cada capí­tulo o párrafo del arte mnemotécnica, como en el Mínimo (v.) da un nombre es­pecial a cada grupo de los teoremas geo­métricos. Los dos primeros sellos son, por ejemplo, el «campus» y el «coelum», el pri­mero de los cuales es semejante a un lugar fantástico en el que se recogen y conser­van todas las imágenes, y el segundo es el sujeto interior en el que se agrupan todas las nociones cósmicas y geográficas.

Así como estos sellos representan las agrupacio­nes de las ideas sobre el lugar y sobre el sujeto, otros expresan por su parte el pro­ceso de las agrupaciones. Así, la «cadena» es el símbolo de la ley mnemónica, gracias a la cual se recuerdan mejor las imágenes ligadas entre sí; el «arbor» demuestra una conexión no artificial, sino natural de las ideas; la «silva» demuestra que, del mismo modo que las ideas se reúnen entre sí como los árboles, los árboles de las ideas tam­bién se encadenan y agrupan entre sí, como si fueran verdaderos coros; la «escala» ilus­tra la asociación de las imágenes por vía de dependencia, esto es, de un grupo más vasto a uno menos vasto, o viceversa. De este modo, el «compaginator» esclarece las asociaciones por continuidad, el «vexillum» reúne muchas imágenes bajo un nombre común. Los nexos de las asociaciones se recogen en treinta grupos. La obra puede considerarse, además de como una teoría de la asociación, como un importante e in­genioso comentario del Arte de la Memoria que forma parte del De las sombras de las ideas. En ella, el propio Bruno se anun­cia como el doctor de una teología exqui­sita y profesor de una sabiduría más pura e inocente que la conocida. Él es el «des­pertador de los durmientes y el domador de la ignorancia, es el ciudadano doméstico del mundo, hijo del padre sol y de la ma­dre tierra».

M. Maggi