Estética de Baumgarten, Alexander Gottlieb Baumgarten

[Aesthetica]. Obra publicada en Francfort en dos volúmenes, de 1750 a 1758, siendo el segundo sólo un esbozo fragmen­tario de la segunda parte de la obra.

En el plano general de la filosofía, a la metafísi­ca precede la gnoseología o teoría del conoci­miento que se divide en dos ramas: la ló­gica como teoría del conocimiento racional, la estética como teoría del conocimiento sensible. Desde este punto de vista la esté­tica como «scientia cognitionis sensitivae» es gnoseología inferior» o «ars analogi rationis». Ahora bien, mientras el fin del cono­cimiento racional que es claro y distinto es lo verdadero, éste, concebido en el confuso conocimiento sensible es lo bello. Por ello lo bello es lo perfecto en sí mismo racio­nal, concebido sensiblemente. Bajo dicho aspecto, la estética es pues también «ars pulchre cogitandi», «theoria liberalium artium», «philosophia poética».

La estética de Baumgarten había de ser, pues, una teoría general de la sensibilidad de la que tenía que desarrollarse una teoría del sujeto y del objeto estético, en cuanto sensible, y por consiguiente de las bellas artes. En realidad la obra está muy lejos de presen­tar dicho aspecto sistemático. Y no sólo por su carácter fragmentario e incompleto, sino por los mismos principios filosóficos del autor que son los del pensamiento leibniziano-wolffiano. El conocimiento sensible permanece siempre teóricamente considera­do un tipo de conocimiento anterior al racio­nal. Por un lado comprende procesos, como el de la inducción, que nada tienen que ver con la contemplación estética, por otro no es apto para fundar la autonomía de esta úl­tima, que parece constituir de todos modos una cognición imperfecta, una falsificación ni que sea verosímil o «splendide mendax».

Y ni siquiera la autonomía del campo es­tético está garantizada por la naturaleza del objeto perfecto en sí, que también com­pete a lo verdadero. Así la intención pro­gramática de la obra choca contra una intrínseca dificultad, una ambigüedad ra­dical — heteronomía teorética y autonomía de la estética — de la que no puede librarse y de la que el mismo autor tiene concien­cia. Sin embargo tiene importancia precisa­mente como uno de los aspectos más típi­cos de la revalorización de la sensibilidad en el pensamiento moderno contra el racio­nalismo, revalorización en que la conside­ración del campo propiamente estético y artístico tiene una influencia decisiva, mientras en este mismo campo dicha reva­lorización corresponde a un nuevo gusto, a un nuevo sentido crítico, a una nueva concepción del arte. Las consideraciones estéticas de Baumgarten, en sus detalles, aunque ricas de agudas observaciones que­dan inorgánicas y no sobresalen del marco de la estética contemporánea.

El conoci­miento de lo bello se refleja en un parti­cular Sentimento de placer. Las condiciones para la creación artística son la disposición técnico-artística, la genialidad, el entu­siasmo, el ejercicio. Los caracteres del ob­jeto artístico son a su vez la riqueza, la nobleza, la verdad, el esplendor, la pro­fundidad o la vida. Dichas condiciones, que ya se encuentran insinuadas en los prime­ros escritos de Baumgarten: Meditationes philosophicae de nonnullis ad poema pertinentibus (1735) y fueron más ampliamente desarrolladas en las lecciones dadas por él mismo en Francfort y refundidas por Meier [Anfangsgründe alien schónen Wissenschaften, Halle, 1748], fueron objeto de vi­vísimas discusiones entre sus contemporá­neos. [Trad. de José Antonio Míguez, Bue­nos Aires, 1955].

A. Banfi

Baumgarten… es el Aristóteles de su época. (Herder)