Escritos sobre Arte de Fiedler

[Schriften über Kunst]. Recopilación de ensayos y aforismos del escritor alemán Konrad Fiedler (1841-1895), en parte pu­blicados de una manera dispersa a par­tir de 1867 (primera edición completa: Mu­nich, 1913-14).

Los escritos de Fiedler, el más importante de los cuales es el ensa­yo Sobre el origen de la actividad artís­tica (1887), constituyen en conjunto la pri­mera y más rigurosa formulación de la teoría llamada de la pura visibilidad, a la que están vinculados también los nombres del escultor Adolf Hildebrand y del pintor Hans von Marées, ambos amigos del autor. Partiendo de premisas kantianas, como la distinción entre percepción objetiva y per­cepción subjetiva, pero desarrollándolas en el sentido del formalismo estético de Herbart (para el cual toda belleza se reducía a la forma abstracta del sentimiento), Fiedler sostiene que las condiciones «a priori» de la sensibilidad imponen a todo arte un límite y una coherencia propios, llegan­do incluso a negar la existencia de un problema del arte en general.

En el caso de la arquitectura, de la escultura y de la pintura, únicas materias de las que se ocupa el escritor, su carácter esencial y distintivo consiste en la visibilidad, o sea, en la actividad del ojo del artista, produc­tora de imágenes y de formas: visión y rea­lización forman un todo en la «claridad de la visión autónoma», no contaminada por elementos naturalistas y sentimentales ni por intereses literarios y sociales. No quiere decir esto que el ojo del cultivador de las artes plásticas vea de una manera diferente de lo común: su función, empero, en vez de agotarse al recibir pasivamente las impresiones visuales y al contribuir a la formación de representaciones concep­tuales, se desarrolla y se especializa en un conocimiento de la realidad de natura­leza particular, en sentido exclusivamente visual. «El ojo del artista progresa, extrae, aisla, combina, ordena, da forma, crea su mundo autónomo, rico, infinito, real-ideal».

La síntesis artística tiene por lo tanto un carácter cognoscitivo y presenta analogías con^ el conocimiento científico: con todo, según Fiedler, no sólo no se identifica en absoluto con este último, sino que es in­cluso independiente de él. Según estas pre­misas, la historia de las artes plásticas no ha de considerar las obras de los artistas tan sólo filológicamente, o como expresión de una época, de un pueblo, de determina­das exigencias culturales y sociales, sino que debe ser la historia del conocimiento de lo real bajo el aspecto de la visibilidad que es la verdadera substancia de la acti­vidad artística. Una tal historia no es con­cebida por el escritor como un impersonal e ininterrumpido desarrollo de elementos visuales; por el contrario, para él es de máxima importancia la acción de las gran­des personalidades que no tienen ni pre­cursores ni imitadores y que, revelando nuevas perspectivas visuales, es decir, esti­lísticas, hacen discontinuo el proceso de la historia.

El único ensayo de exposición histórica que nos ha proporcionado Fiedrler se refiere a la arquitectura. Histórica­mente la doctrina de Fiedler, según la cual la perfección artística no debe buscarse más allá de los estrictos medios figura­tivos, se encuadra dentro del vasto y com­plejo movimiento — que se inicia con el Romanticismo — de reacción contra las teo­rías clasicistas del arte como imitación del mundo objetivo o de lo bello ideal; pero al mismo tiempo, aislando el arte del sen­timiento, se levanta contra las tendencias místicas, simbolistas y metafísicas del Ro­manticismo mismo y lleva hasta sus últi­mos extremos la teoría de Lessing de los límites de las artes (v. Laocoonte). Rica sobre todo en elementos polémicos, encau­zados también contra las ideas estéticas del positivismo, la doctrina expuesta en los Ensayos sobre arte ha dado lugar a una nueva dirección en los modernos estudios sobre las artes plásticas. Aunque hoy no sea admitida ya en su forma originaria, la teoría de la visibilidad ha impuesto una exigencia cada día más viva en la crítica de arte actual, en cuanto afirma la necesidad de fundamentar la consideración de la obra de arte sobre elementos forma­les, es decir, sobre valores de estilo efec­tivos.

G. A. Dell´Acqua

Este transportar el arte al problema de la conciencia, este excluir el sentimiento del arte, este reducir el arte a conocimien­to de la forma, a pura visibilidad, es una manera de volver al criticismo kantiano. Pero se trataba de un kantismo a lo Herbart. (L. Venturi)