Escritos Religiosos de San Columbano

La más famosa de las obras religio­sas de S. Columbano (543-615), fundador de los conventos de Annegray, Luxeuil, Fontaines, Bobbio, es la Regla cenobial, compuesta por él en Francia, y que atrajo numerosos cofrades de todas partes. Comprende nueve capítulos: sobre la obediencia, el silencio, la alimentación y la bebida, la pobreza, el freno de la concupiscencia, el desprecio por la vanidad, la castidad, la lectura de los salmos, el recto discernimiento y la morti­ficación. No es un tratado sistemático de to­dos los deberes que son necesarios al monje para alcanzar la perfección, sino que se li­mita a trazar preceptos generales de vida según la primitiva y rígida disciplina irlan­desa, tan distinta de la suave gravedad ro­mana de la Regla benedictina.

Esta Regla, que conoció ya en el siglo VII Donato, obis­po de Besancon, estuvo muy extendida has­ta el siglo XII, como se desprende de los códices de Reichenau, Fulda, S. Gall, Lorsch, Bobbio, Toul, Pomposa, etc., a pesar de que en el siglo VIII los monjes que se regían según sus normas hubiesen preferido abra­zar las normas de San Benito, destinadas a dominar sobre todas las precedentes fun­daciones irlandesas. Vinculados a la Regla están el llamado Penitencial [Poenitentiale] y el Libro sobre la imposición de peni­tencias [De poenitentiarum mensura taxanda líber], severísima colección de pe­nas para culpas, incluso insignificantes, co­metidas contra los preceptos de la vida monástica.

De trece «exhortationes» — ser­mones teológicos y morales que se agrupan bajo el nombre de S. Columbano (y son in­dicadas como suyas en el catálogo de Bob­bio de 1461) —, solamente dos son reco­nocidas como auténticas por la crítica. De contenido generalmente teológico son tam­bién siete epístolas del asceta irlandés, to­das ellas llenas de citas bíblicas, testimo­nio de su cultura literaria nada mediocre.

Se han perdido, en cambio, un escrito con­tra los arríanos, compuesto en Milán, y un comentario de los Salmos, obra tal vez juvenil, que existían en el siglo IX en S. Gall y en los siglos X-XI en Bobbio.

G. Billanovich