Ensayos Políticos sobre los Orígenes, Progreso y Decadencia de las Sociedades, Francesco Mario Pagano

[Saggi politici dei principi, progressi e decadenze delle societa,]. Obra publicada en edición definitiva en 1785. Consta de una «Introducción», divi­dida en un «Proemio» y dos partes, y de seis «Ensayos». El objeto general de la obra es la búsqueda de los principios que sos­tienen la vida de la sociedad, desde su ori­gen hasta su decadencia. Siguiendo las huellas del gran Vico, Pagano delinea, a grandes rasgos, un amplio cuadro de toda la historia humana, desde los primeros bár­baros hasta la más adelantada civilización, y se detiene a indagar el significado pro­fundo, no solamente de los hechos, sino también de las leyendas y fábulas que — como había enseñado Vico — encierran los tesoros secretos de la más antigua sa­biduría. Según Pagano el mundo físico y el moral están ligados a un mismo destino; como los seres naturales, también los mo­rales están sometidos a dos fuerzas opues­tas: la fuerza de atracción y la de repul­sión, generativa la una, disolutiva la otra. La vida, tanto física como moral, es, pues, un continuo movimiento, historia, «ininte­rrumpido paso de la vida a la muerte, de la muerte a la vida»; y, en la vida de las naciones, este movimiento se manifiesta a través de un desarrollo que tiende hacia la perfección y, más tarde, inevitablemente, hacia la disolución. Entre las causas per­turbadoras del desarrollo regular de la so­ciedad, Pagano pone especialmente de relie­ve las catástrofes físicas, que determinan la destrucción de las ciudades y la disper­sión de sus habitantes, obligados a volver de este modo al estado animal.

Por lo que se refiere al tránsito de esta forma de vida a la social, el autor no está conforme con las ideas de Rousseau; si hubo un pacto — dice — fue un pacto tácito, en el sentido que la sociedad es una tendencia natural que actúa de un modo instintivo sobre el conjunto de los hombres. Es preciso poner en relación el problema de la igualdad con el de la justicia, según la fórmula aristoté­lica. Existe la verdadera igualdad cuando se da a iguales en igual proporción; pero los hombres no son todos iguales, ni siquie­ra cuando se encuentran en el estado sal­vaje; y tampoco la natural facultad de actuar, en la que estriba el derecho, im­plica igualdad de bienes y de poder. Pero hay derechos absolutos, en los que la igual­dad entre todos es sustancial, y son los derechos estrictamente personales que se derivan de la naturaleza y que son íntegra­mente indisponibles. La sociedad civil nace, en realidad, con la formación de la socie­dad familiar, en que los hombres, empuja­dos por la necesidad y la atracción sexual, se reunieron para dar estabilidad a las ne­cesidades y a los mismos sentimientos.

De la familia surgió la aldea, puesto que otros hombres, todavía errantes, se pusieron bajo la protección del padre de familia; después, poco a poco, surgieron los gobiernos y los Estados, las leyes, la soberanía. El autor examina las varias formas y tendencias de los Estados, en relación al clima y a la si­tuación geográfica, etc. ¿Cuándo decaen las naciones? Cuando la fuerza de repulsión prevalece, es decir, cuando el hombre, aban­donando la naturaleza, separa en sí mismo la tendencia vegetativa de la tendencia ra­cional, y escinde los dos sentimientos, el amor a sí mismo y el amor al prójimo; cuando, por fin7 hace prevalecer su interés personal sobre los intereses de la nación, precipitándose en los abismos de la igno­rancia, de la ligereza y del vicio. Las cau­sas de este hecho hay que buscarlas en la debilitación física y moral que sigue a las comodidades, al ocio, y a la molicie y en la degeneración de la cultura, que crea las armas engañosas y serviles del despotismo. El despotismo, sin embargo, no puede durar mucho; cuando todo un pueblo se convierte en cortesano y pierde toda virtud cívica, la consecuencia es la conquista ajena o la anarquía. Nace, de este modo, la segunda barbarie, que, sin embargo, es distinta de la primera, puesto que el ciclo recorrido no se siguió en vano.

Los hombres y las fami­lias se refugiarán en el campo y en los montes, se unirán de nuevo a la naturaleza, y, como Anteo, fortalecerán su naturaleza debilitada y «volverán a empezar». Mucho se discutió, y en parte aún hoy se discute, sobre las relaciones entre la obra de Pa­gano y las ideas de Vico. El principio ge­neral, informador de la obra, es viquiano, pero está desarrollado con una libertad y una originalidad de puntos de vista que los elementos de carácter naturalista eviden­cian, y que Pagano no pudo sacar de Vico, ya que son de indudable origen enciclope­dista. Desde el punto de vista filosófico, la obra se presta a una grave objeción: vincu­lar, como lo hace Pagano, la historia hu­mana a las vicisitudes de la naturaleza, significa negar la libre autodeterminación del espíritu, que fue uno de los ejes del sistema de la Ciencia nueva (v.). Sin em­bargo, los Ensayos de Pagano tienen una gran importancia histórica y política; enla­zan con la gran tradición que se remonta a Genovesi, Vico y Maquiavelo, y contri­buyeron a la formación de la conciencia histórica y nacional que debía informar la cultura del siglo XIX.

A. Repaci