[An Essay on the Principie of Population or a View of its past and present Effects on human Happiness]. Obra clásica en los anales de la demografía. Se publicó en 1798 y, de manera más completa, en 1803. El libro está dividido en cuatro partes; las dos primeras estudian históricamente «los obstáculos que se han opuesto al crecimiento de la población» en las diversas épocas y países; las otras dos contienen consideraciones sobre las consecuencias que pueden deducirse de los precedentes asertos sobre el porvenir de los pueblos. La exposición teórica está contenida en los dos primeros capítulos de la primera parte.
Admitido que diversos obstáculos se oponen al desarrollo de la población (guerras, carestías, enfermedades, etc.) Malthus opina que la causa de la miseria y de los males que afligen a la humanidad es sólo una, íntimamente ligada a la naturaleza: «la tendencia constante que se manifiesta entre todos los seres vivos de aumentar su especie más de lo que permite la cantidad de alimento que está a su alcance». La «causa de las aflicciones humanas» está en la diversidad de crecimiento de la población respecto a las subsistencias, pues la primera «si no se detiene, se duplica cada 25 años según una progresión geométrica» mientras las segundas «partiendo del estado actual de la tierra habitada, aumentan según una progresión aritmética». Es necesario, pues, dado que no es posible que vivan más hombres de los que pueden ser alimentados, poner freno al impulso excesivo de la procreación. Dichos frenos pueden ser preventivos, propios de la conciencia moral de los individuos, o fatalmente represivos; al hombre sólo le cabe escoger entre ellos.
Naturalmente el pastor anglicano consideraba la «contención moral» como el medio más eficaz, incluso porque creía, como perfecto individualista, que sólo la conciencia y la responsabilidad individuales podían poner un freno al crecimiento de la población, negando al mismo tiempo eficacia a las reformas sociales. El tiempo ha demostrado la falta de fundamento de la teoría malthusiana, basada en hipótesis indemostradas y aceptadas «a priori» y demasiado inclinada a considerar una abstracta posibilidad matemática como tendencia efectiva. Aparte de dicho error, la teoría de la población introdujo en la economía un principio pesimista que contrasta con los supuestos tradicionales, optimistas, y preparó el camino al principio de la productividad decreciente; es la base de la teoría de la renta y el punto de partida de la economía ricardiana.
M. Maffei

