Ensayo sobre el Teatro Musical, Francesco Algarotti

[Saggio sopra Vopera in música]. Obrita crítica publicada en 1762, con una dedicatoria a Guillermo Pitt, incluida en el tercer volu­men de las Obras completas del autor (Cremona, 1779) con otros ensayos sobre las bellas artes. Es un escrito bastante bre­ve y conciso, que, sin embargo, toca todos los elementos del teatro musical (libreto, música, manera de cantar y recitar, baile, escenarios, construcción de teatros) en re­lación con las condiciones en que aquél se encontraba en Italia en tiempos del autor, e indica las reformas que le parecen opor­tunas para cada uno de dichos elementos. En medio de las disertaciones y polémicas escritas y orales que se sucedieron a lo largo del siglo XVIII en Italia y fuera de ella, sobre el tema de las óperas musicales de las cuales, algunas tuvieron, si no pre­cisamente gran valor estético, sin duda un carácter de viva actualidad y fueron impor­tante índice de los gustos y de las tenden­cias reformadoras de su época, este ensayo de Algarotti no representa gran cosa; el autor no es un músico ni un verdadero en­tendido en la materia; no puede, por lo tanto, adentrarse en problemas de estética musical ni aun extenderse mucho en un campo preceptivo y técnico.

Sus argumen­tos no son nuevos; necesidad de la armonía entre música y tema poético, mejor dicho de la subordinación de la técnica a la poe­sía, precepto éste que el autor ve, en su época descuidado y a veces invertido en la práctica; igual exigencia para todos los ele­mentos de la ejecución musical, dramática y escénica y, por lo tanto, las acostumbra­das y ásperas censuras contra los virtuosos y virtuosas del canto que todo lo sacrifican a la manía de exhibicionismo y contra los coreógrafos, escenógrafos y arquitectos que no cuidan de contribuir a la verosimilitud ni por otra parte, al poder de ilusión del conjunto de la obra; nostalgia del teatro griego y de los efectos que producía la mú­sica en la antigüedad; necesidad, en fin, de una saludable reforma, y de la creación de un espectáculo dramático musical que produzca, como la tragedia griega, una im­presión artística, decorativa y de superior armonía. Todo esto está expuesto por Alga­rotti con un estilo bello, claro, y sobrio y hasta a veces con alguna reflexión aguda referente, no tanto a la parte musical (res­pecto a la cual, sin embargo, son notables algunas intuiciones referentes a la orques­tación, por ejemplo, la censura por el abuso de los «solos» instrumentales en competen­cia con los vocales, y consejo de dar a las violas mayor papel como intermediarios entre agudos y bajos, lo cual implica la exi­gencia de una instrumentación más com­pleta que la generalmente usada entonces en Italia), como a la coreografía, a la es­cenografía y a la arquitectura, especial­mente inferior, de los teatros; aquí los preceptos de Algarotti tienen presente el efecto armónico del conjunto y por esto, en general, son sanos y dignos de aten­ción.

El autor parece haber tenido presen­tes, en la composición de esta obra, ade­más del Teatro a la moda (v.), las varias polémicas francesas sobre el teatro (y a menudo manifiesta simpatía por la ópera francesa): expresamente citados son los es­critos de D’Alembert y de Saint-Evremond y varios fragmentos de autores ingleses, por lo general poco conocidos. Por la sobrie­dad y selección de sus principios, por la sencillez de su elocución, este ensayo de Algarotti puede haber ejercido alguna be­néfica influencia sobre el teatro italiano de su tiempo.

F. Fano