[Ideen zu einem Versuch, die Grenzen der Wirksamkeit des Staats zu bestimmen]. Obra filosófico social compuesta en 1792, cuyo origen se debe a una carta sobre la nueva Constitución francesa: Ensayo sobre el origen del Estado, sugerido por la nueva Constitución francesa [Ideen über Staats- verfassung durch die nene franzósische Constitution veranlasst].
El manuscrito, que durante algún tiempo obró en poder de Schiller y más tarde fue devuelto a su autor, se mantuvo ignorado hasta 1850, año en que se descubrió en Ottmachau y fue publicado. Tal vez por error, Schiller retiró algunas páginas, puesto que la obra presenta diversas lagunas. En esta obra se aborda el problema planteado por la filosofía política del Renacimiento, y que se mantiene viva de Hobbes a Rousseau, sobre el origen del Estado y los límites de su acción. Humboldt no se remonta a los principios, si bien distingue el problema del origen o de la constitución del Estado, del de su esfera de acción. Según él, el Estado es un mal necesario, cuya influencia hay que circunscribir lo más posible. Su acción es marginal y subsidiaria; el desenvolvimiento y perfeccionamiento del individuo significa libertad frente a la actividad estatal.
La función insustituible del poder consiste en obrar de modo que la gravedad del mal a orillar no sea superada o equilibrada por la gravedad de las restricciones de la libertad. El Estado produce una uniformidad que obstaculiza el desenvolvimiento individual humano; por ello no debe rebasar los actos que lesionen el derecho, sino limitarse a restablecer el derecho violado; no puede por consiguiente ocuparse del bienestar material o moral de los súbditos, ni de la educación pública. Y así, cuando Humboldt afirma que cada individuo debe desarrollar del modo más completo las dotes y la energía con que le ha dotado la naturaleza, no niega el Estado, pero, limitando su esfera de acción, expresa una idea optimista del hombre y de la vida organizada. Cuando afirma que la actividad individual cede solamente al Estado el mantenimiento de la seguridad, y confía al individuo, fuera del Estado, funciones tan importantes como la instrucción pública, expresa una valoración del hombre y de la organización política. Esta doctrina fue recogida por Stuart Mili y de ella está impregnado el liberalismo moderno. Laboulaye juzgó esta obra como «una verdadera novedad».
M. Maggi
Es un cortesano filósofo. Lo que me lo hace insoportable es el hecho de que nunca quiere incurrir en error alguno. Es una especie de ninfa Eco; reúne en sí todas las individualidades y acabará por perder la suya. (F. Schlegel)

