En Torno al Casticismo, Miguel de Unamuno

Obra del escritor español formada por cinco ensayos de los cuales los cuatro primeros fueron publica­dos en «España moderna» (1895). El volu­men apareció en 1916. Esta obra, que es un profundo examen de la conciencia españo­la, está concebida bajo el influjo de aquella atmósfera crítica que caracterizó la genera­ción de Unamuno, llamada del «98». El pri­mer ensayo «La tradición eterna», contra los fautores del «casticismo», esto es, del purismo nacional en sus diversos aspectos, exalta los valores puramente humanos y universales en los que lo accidental, lo pa­sajero, lo temporal, se subliman y se puri­fican destruyéndose: «sólo lo humano es verdaderamente tradicional».

El segundo, «La casta histórica Castilla», esboza el pro­ceso histórico de unificación nacional ope­rado por Castilla, la cual, superando los diversos regionalismos, forjó la unidad na­cional dando tono y espíritu a España. Este espíritu (III. «El espíritu castellano») no alcanza sin embargo a la íntima armonía de lo ideal y de lo real, a su oculta iden­tidad: dualista y polarizador en todas las manifestaciones del arte y del pensamien­to, aquél tiende siempre a mezclar los ex­tremos, realidad e idealidad, cielo y tierra, absoluto y relativo: Don Quijote (v.) y Sancho Panza (v.). Estos extremos se tocan en el misticismo (IV. «De mística y huma­nismo») fundiéndose en un idealismo realis­ta que es idealización de la realidad. Por lo tanto, el misticismo es connatural espíri­tu español y su más alto representante es San Juan de la Cruz. Pero los enemigos de este misticismo son el quietismo egoísta y, el «alumbrismo» sensual.

De estos enemigos siempre en acecho fue salvado el espíritu español por el humanismo, que templa el excesivo individualismo con el sentido de la humanidad y de la naturaleza. España fue grande cuando se abrió a los cuatro vientos y se esparció por el mundo. Pero en el momento de llegar a su máxima ampli­tud, las condiciones históricas de su misión la obligaron a cerrar las puertas: Contra­rreforma y Santo Oficio substituyeron el impulso creador y universal, e iniciaron la decadencia. La España moderna (V. «So­bre el marasmo actual de España») lleva en sí la herencia de su pasado: el atomis­mo individualista no compensado por el impulso creador persiste en el aislamiento, en la tendencia disociadora, el espíritu in­quisitorial se traduce en ideofobia, en ato­nía social. ¿Ha muerto todo en el cuerpo de España? No. El porvenir se ha encerrado en el pueblo, que surgirá poderoso cuando lo despierten los vientos del ambiente euro­peo. Esta obra, nacida de la experiencia directa de la crisis histórica, que condujo a la liquidación de los últimos vestigios del dominio colonial español, cierra una larga serie de investigaciones y de estudios sobre la decadencia nacional. Por su claridad, profundidad de examen y articulación ló­gica, queda como una de las obras más vivas de Unamuno.

C. Capasso

Aquel Unamuno fuerte, nuevo, original, de En torno al casticismo, lo es no por­que piense cosas nuevas (así no lo es na­die), sino porque las piensa con toda el alma y todo el cuerpo y su originalidad consiste en la manera de decirlas. Clarín»)