El Renacimiento. Estudios sobre Arte y Poesía, Walter Pater

[The Renaissance. Studies in Art and Poetry]. Colección de ensayos de Walter Pater (1839-1894), publicada en 1873, que gozó de amplia fama y ejerció notable influencia sobre el gusto europeo de fines del siglo XIX. El autor, en el prefacio, una vez reconocida la relatividad de la idea de belleza y la vanidad de querer hallar racionalmente una fórmula abstracta correc­ta, declara que lo único que importa es la reacción individual del crítico ante la obra de arte y ante las más bellas formas de la naturaleza y de la vida humana considera­das como «poderes o fuerzas capaces de producir sensaciones placenteras».

No existe un período o gusto artístico preeminente: la única investigación fructífera es la que se fija en las expresiones supremas de un período o de un gusto. Por ello, en lugar de darnos una visión general de la historia del Renacimiento, la aborda por capítulos, en los que toca los puntos más salientes de aquel complejo movimiento, que para él se inicia mucho antes de los acostumbrados límites que le señalan los historiadores. Así, Pater haya indicios de los ideales que de­bían triunfar con el Renacimiento en dos cuentos franceses medievales [«Two Early French Stories»: la de Aucassin y Nicolette (v.) y Amis y Amile (v.), y, con armo­niosa simetría, ve también en Francia la coronación del arte poético renacentista en la obra de Joachim du Bellay, de modo que el ensayo de este último cierra la serie. El fondo del volumen está formado por los es­tudios sobre Pico della Mirandola, Sandro Botticelli, Luca della Robbia, la poesía de Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y la es­cuela de Giorgione.

Es sobre todo famoso el estudio sobre Leonardo, que contiene un pasaje sobre la «Gioconda», en cuya impe­netrable sonrisa lee Pater la historia mítica de la mujer fatal, aquella mujer fatal ro­mántica y decadente, a cuya creación ha­bían contribuido Gautier y Swinburne (así, en algunas páginas swinburnianas sobre dis­tintos estudios de cabezas femeninas atribui­dos a Miguel Ángel, contenidas en las Notas sobre dibujos de ‘ antiguos maestros florenti­nos, de 1868 [Notes on Designs of the Old Masters in Florence], puede encontrarse el modelo de las páginas de Pater sobre la «Gioconda»). El celebérrimo fragmento de Pater, que comienza: «La figura que de modo tan singular surge junto a las aguas, es la expresión de lo que en el curso de miles de años han deseado los hombres», se convierte después en el breviario de los críticos «artistas», que toman el motivo de una obra de arte para dar rienda suelta a sus fantasías. La página de Pater alcanzó una tan vasta notoriedad, que en los años alrededor de 1880 puso de moda en ciertos ambientes, sobre todo continentales, la am­bigua sonrisa de «Monna Lisa».

El ensayo sobre la escuela de Giorgione sugirió en Italia el estudio de Angelo Conti sobre este pintor (1894) y es la fuente de las ideas del discurso de Stelio Effrena (v.) en el Fuego (v.) de Gabriele D’Annunzio. El principio expuesto por Pater en su ensayo es que «todo arte aspira constantemente a la condición de la música». Cierra el volu­men un trabajo (que se remonta a 1867) sobre Winckelmann: el crítico de arte neo­clásico, que Pater aprendió a admirar gra­cias a la lectura de Goethe y de la vida de Winckelmann escrita por Otto Jahn, y que ejerció gran influencia sobre el culto de Pater a la belleza. El estilo de éste, todo delicada distinción, cuidadosamente estudia­do para seguir en su complejidad las sen­saciones estéticas, señala una nueva época en la historiografía artística. [Trad. de J. Farrán y Mayoral (Barcelona, 1945)

M. Praz

La obra de Pater, que, en conjunto, es el maestro más perfecto de la actual prosa inglesa, con gran frecuencia es más pare­cida a un mosaico que a un trozo musical, y parece carecer a veces de una verdadera vida rítmica de la palabra y de la hermosa libertad y riqueza de efecto que tal vida rítmica produce. (Wilde)

Puedo equivocarme, pero no acierto a recordar en este momento un solo pasaje en el que el estilo de Pater se permita una licencia o en el que su sabiduría resulte insulsa. (Chesterton)