En el conjunto de la obra multiforme del filósofo alemán Ernst Cassirer (1874-1945), El problema del conocimiento viene a representar para su autor una constante preocupación, como lo demuestra el hecho de que, de los cuatro tomos de que consta la obra, el primero lo publicara en 1906 y no se decidiera a escribir el último hasta 1940.
Los dos primeros volúmenes fueron reeditados definitivamente en 1911, y el tercero, en 1920, bajo el título Das Erkenntnisproblem in der Philosophie und Wissenschaft der neueren Zeit (Berlín, Bruno Cassirer), Finalmente, el cuarto apareció, en traducción inglesa (W. H. Woglon y Ch. W. Hendel), el año 1950, bajo el título The Problem of Knowledge, Philosophy, Science and History since Hegel (New Haven, Yale University Press). La obra pone de relieve la fundamental preocupación de Cassirer: hacerse cargo del nuevo concepto del conocimiento elaborado en la conciencia moderna. Este nuevo concepto consiste en considerar el conocimiento como una actividad que alberga en sí misma su propio contenido, que en esto consistía el neokantismo de la escuela de Marburg: el de H. Cohén y P. Natorp, por quienes Cassirer fue influido.
Se trata, en resumen, de la historia del nacimiento, evolución y madurez del racionalismo moderno. La primera parte abarca de Nicolás de Cusa a Bayle, o sea, desde el nacimiento del moderno racionalismo hasta la primera crisis de crecimiento. El paciente análisis mediante el cual Cassirer logra revelarnos en el pensamiento del Renacimiento los primeros síntomas del despertar del nuevo racionalismo es sumamente atractivo, sobre todo el estudio dedicado a Nicolás de Cusa, que nos muestra admirablemente la originalidad de sus ideas sobre el pensamiento matemático, la «docta ignorancia» y la conjetura. Con idéntica agudeza son estudiados, entre otros muchos más, Marsilio Ficino, Pomponazzi y Pico del- la Mirandola. Igualmente se pone de manifiesto el despertar de la conciencia crítica en el descubrimiento del concepto de naturaleza (Agrippa de Nettesheim, Paracelso), en la pugna entre la metafísica y el sistema copernicano (Giordano Bruno) y en el nacimiento de las ciencias exactas (Leonardo da Vinci, Kepler, Galileo).
Descartes funda la filosofía moderna al plantear claramente el problema del valor y límites de nuestro conocimiento, aunque, finalmente, encalle al tropezar con el arrecife de la sustancia absoluta. Precisamente la principal tendencia de la ciencia moderna no será otra que la de sustituir el concepto de sustancia por el de función. El término de la filosofía cartesiana aparece representado para Cassirer por el escepticismo de Bayle. El tomo segundo se consagra a Kant y a la preparación del kantismo: primeramente, el empirismo (Bacon, Gassendi, Hobbes); después, la problemática del kantismo (por una parte, las dificultades del empirismo de Locke, Berkeley y Hume; por otra, la elaboración de los conceptos de tiempo y espacio en la física de Newton, en las teologías de More y Clarke y, finalmente, las antinomias del infinito en Maupertuis y Ploncquet). Cassirer profundiza admirablemente en el estudio de la evolución del pensamiento kantiano.
El tomo tercero se ocupa del pensamiento postkantiano: Jacobi, Reinhold, Fichte, Schelling, Hegel, Schopenhauer y Fries. Este volumen brinda un carácter menos unitario y en él se integran una serie de estudios particulares demasiado independientes entre sí; Cassirer no logra, como en los dos tomos precedentes, mostrarnos la marcha del pensamiento moderno hacia la conciencia crítica, a través de los avances de las ciencias y de los tanteos del racionalismo. En cambio, el cuarto y último volumen, además de brindarnos, como el tercero, una valiosa colección de análisis de los distintos sistemas filosóficos, nos enfrenta con el nuevo problema de la transformación del racionalismo en su contacto con la ciencia moderna. La introducción del libro posee extraordinaria importancia al plantearnos la siguiente interrogación: ¿Cuál puede ser el concepto del conocimiento frente a la ciencia moderna, a la especialización y a la diversidad de los métodos? La respuesta de Cassirer es muy modesta y se limita a reconocer la creciente complejidad de la noción del conocimiento.
A cargo de tres sectores corre la consideración de los principales problemas. Primero: las ciencias exactas; las geometrías no euclidianas, las relaciones de la experiencia y el pensamiento en geometría, el concepto de número y los objetivos y métodos de la física teórica. Cassirer nos muestra el carácter abstracto y simbólico de la física moderna. Segundo: la transformación del ideal del conocimiento en la biología sobre su propia naturaleza como ciencia. Y tercero: tendencias y formas fundamentales del conocimiento histórico. Aquí Cassirer pasa revista a los principales historiadores del siglo XIX hasta Fustel de Coulanges, visión de gran interés por ser historiador el propio autor. En su conjunto, la obra de Cassirer constituye una recopilación de ensayos muy documentados y certeros, más sobre los filósofos desde Nicolás de Cusa hasta Schopenhauer que sobre la historia de las ciencias antiguas y modernas, aunque no se desprenda de toda la obra una visión clara y sistemática. La causa de ello habrá que buscarla en que Cassirer ha tratado de seguir con la máxima atención, en todas sus desviaciones y meandros, el curso del problema epistemológico en el mundo moderno. El mayor mérito de su obra es la sinceridad y modestia de un pensamiento fiel y sumiso a las leyes de la lógica.

