El Porvenir de la Ciencia, Ernest Renán

[L’Ave­nir de la Science]. Obra de Ernest Renán (1823-1892), publicada en 1890, pero com­puesta muchos años antes, según indica el subtítulo «Pensamientos de 1848» [«Pensées de 1848»]. El joven estudioso, embebido de filosofía germana, siente el valor del progreso científico y a este pensamiento dedica su obra de investigador de proble­mas religiosos y sociales.

Los estudios de Fichte en la filosofía de la ciencia, de Herder en la filosofía de la historia y de Hegel en la dialéctica del devenir, inspiran la necesidad de una revisión de los varios principios políticos de Francia: entre las corrientes opuestas, intempestivas aunque generosas, es preciso escoger decididamente el liberalismo, que se presenta como la fe del porvenir. De este modo, en la nueva Europa la ciencia alemana y la libertad francesa deberán redimir a los pueblos. En este sueño de renovación social la ciencia ocupa el lugar que en los tiempos ante­riores ocupaba la fe. No debe ser la cien­cia sólo útil, según aseguran algunos hom­bres de rústicos principios, sino segura en sus aspiraciones hacia el infinito.

La ciencia vale sólo en cuanto puede sustituir a la religión en el ansia que siente el hombre hacia el misterio. En ella se resuelven los enigmas de la vida y se destruyen los pre­juicios. El porvenir de la ciencia no irá unido, por tanto, a los sacerdotes y a su teocracia, sino a los doctos y a su ilumi­nada búsqueda de la verdad; ellos formarán el verdadero gobierno de los pueblos. Así, el estudio del camino recorrido por la humanidad documentará el desarrollo pre­ciso de los ideales científicos. El filólogo, con la exactitud de sus investigaciones, ofrecerá los mejores materiales para el templo de la ciencia; la misma historia del espíritu humano en sus cambios religiosos indicará, con pruebas irrefutables, cuánto vale un sano optimismo racionalista.

En esta obra se percibe ya el futuro desenvol­vimiento de la actividad de Renán como hombre de estudio y como político. Es tam­bién muy notable por la decidida posición liberal, no ajena a un misticismo sustancial, si bien propone la necesidad de atenerse únicamente a los descubrimientos raciona­listas, en el terreno de la investigación filológica e histórica.

C. Cordié