[Greco ou le secret de Toledo]. Obra de Maurice Barres (1862-1923), publicada en 1911 y reeditada en 1923 con notas y marginales del autor. Barres narra su descubrimiento de Toledo y del Greco, emparentando ambos entre sí hasta el punto de considerarlos según él inseparables. Los temas de los paseos por la ciudad y la apología del pintor se entrecruzan en un pequeño libro, en el que la «ideología apasionada» es a la vez un método de crítica y de narración. A propósito de una malagueña escuchada la primera tarde, y de la visita al célebre Entierro del Conde de Orgaz, el autor desarrolla la idea de que el Greco, natural de Creta y discípulo del Tintoretto, encontró en Toledo su verdadero clima. Su obra no es, pues, solamente la expresión de su genio personal. Es además la expresión del alma entera de la ciudad de Toledo. Un pensamiento extranjero encarna el de un pueblo, que a su vez está dividido entre las tendencias de sus orígenes árabes y semíticos y su fe cristiana. El alargamiento de las formas en las grandes composiciones del Greco es la emanación de las contradicciones esenciales hacia la síntesis que anuncia la Iglesia católica. Este estudio señala como digno de notarse que en la época que apareció, la obra del Greco estuvo muy lejos de ser conocida en su admirable técnica, verdaderamente revolucionaria.

