El Evangelio y la Iglesia, Alfred Loisy

[L´Évangile et l´Église], Obra del publicista francés publicada en 1902. En la polémica contra los esquemas abs­tractamente racionalistas de Harnack y de su escuela, Loisy señala la necesidad de comprender el valor fundamental y nue­vo del Cristianismo en cuanto tenía de verdaderamente sustancial para la historia de la humanidad; por otra parte, deja sen­tir la necesidad de valorar el carácter de la historia y de su transformación espiritual y social contra cuantos no aprecian en la humanidad el progreso de las ideas reli­giosas y de los mismos dogmas.

Habiendo condenado la Curia parisiense un artículo anónimo de Loisy, el publicista, que pre­paraba una apologética cristiana y una filo­sofía de la religión, respondió con El Evan­gelio y la Iglesia, precisamente con la in­tención de afirmar su adhesión a la idea cristiana dentro de la Iglesia y a su servi­cio. Pero la obra fue inmediatamente com­batida y suscitó nuevas reacciones por parte de Loisy, con diatribas y trabajos cientí­ficos, hasta que, con la condena del Mo­dernismo (v.), por Pío X, el sabio francés se vio obligado, por vez primera a cesar en sus actividades no estrictamente cientí­ficas. La lucha que emprende contra el pro­testantismo y las mismas cuestiones de teología dogmática de la presente obra, se hallan penetradas totalmente por el espí­ritu del Loisy joven e íntimamente cató­lico, ligado a la Iglesia y a su función so­cial; afirma que la esencia del Cristianismo no se ha manifestado «en un punto cual­quiera de los siglos pasados», sino que se aplicó más o menos perfectamente en sus orígenes y seguirá aplicándose «siempre, mientras el Cristianismo exista».

De esta forma, Loisy, con un conocimiento extra­ordinario de las fuentes históricas y un examen del valor religioso, entendido, por su realidad inmediata, en el sentido de la gracia y de la experiencia moral, atenúa hasta la negación la tesis de cuantos veían en el Cristianismo nada más una deriva­ción del mundo hebreo y consideraban su curso histórico en la órbita del mundo clá­sico y mediterráneo. Dada la imposibilidad de reducir el Cristianismo a las filosofías y religiones precedentes y hecho sentir el inconfundible latido de la Buena Nueva, Loisy afirma la grandeza del magisterio de la Iglesia, que obtiene el alimento del pa­sado y lucha por realizar en esta tierra el reino de los cielos. Pero sólo en las obras pertenecientes a la madurez de Loisy que­daron claros los motivos de su pensamien­to, y muy particularmente en Los misterios paganos y el misterio cristiano (v.) y en las obras que presentan un carácter estric­tamente científico.

C. Cordié