Ejercitaciones Paradójicas Contra Aristóteles, Pierre Gassendi

[Exercitationes paradoxicae adver sus Aristotelem]. Obra filosó­fica en latín publicada en 1624. Es una obra bastante no­table en la polémica contra el abstractismo intelectualista, porque trata de inaugurar, en la propia discusión de los principios, un eclecticismo de naturaleza sensista. Comba­tiendo la vacuidad de la dialéctica formal, Gassendi ataca violentamente a los aristo­télicos, acusándoles de ser verdaderos so­fistas porque sostienen discusiones bizanti­nas y no ven la verdadera e inmediata rea­lidad de las cosas. Son culpables de no exa­minar la naturaleza, desconociendo por completo la obra de Dios, que, al dar a la realidad algunas de sus leyes fundamenta­les, quiso que fueran conocidas por los sen­tidos, según lo pide la naturaleza misma de las cosas.

Tratando de hacer razonamien­tos tanto más abstractos cuanto más in­ciertos y malsanos, los filósofos terminan escribiendo defectuosamente sin hacerse en­tender nunca; del pensamiento del antiguo maestro, ellos han hecho «mera filología», repitiendo fórmulas. Hay que aborrecerles, porque multiplican los errores del saber, en lugar de conocer la verdad que se trasluce en el contacto mismo con las cosas y sus leyes. Por otra parte, el perseverar en el error impide a los aristotélicos darse cuenta de los fallos del propio fundador de su doc­trina. Aristóteles ha errado particularmente en lo tocante a la física; dadas las contra­dicciones de su sistema, habría que rehacer totalmente las bases de su filosofía; basta examinar de cerca sus categorías y la pro­pia naturaleza del silogismo, para notar la vacuidad de todo el sistema. Pero si Aristó­teles, puesto en contacto con la nueva cien­cia, habría podido, gracias a su genio, comprender la necesidad de una reelabo­ración orgánica de todo su sistema, los aris­totélicos no son más que escolares faltos de inteligencia, y pierden el tiempo en va­nas discusiones de método contra toda forma de sensismo.

La polémica de Gassendi (a la que, en el manuscrito original, seguía una parte sobre la inmovilidad del sol y sobre la infinidad de los mundos) es no able porque se une a la de Galileo contra los aristotélicos, capaces de negar los des­cubrimientos más evidentes de la nueva filo­sofía de la naturaleza, y, por otra parte, es notable también porque lleva a las conse­cuencias extremas las premisas de un sen- sismo que niega toda forma abstracta y ar­bitraria. El instrumento del conocer no nos lo da el silogismo, sino los continuos descubrimientos de la realidad y de sus leyes naturales.

C. Cordie