Económico, Jenofonte de Atenas

Diálogo perteneciente, con los Dichos me­morables de Sócrates (v.) y el Banquete (v.) a la serie de obras de contenido socrático, aunque en ésta no se exponen directamen­te preceptos de Sócrates sino que más bien Jenofonte los aplica por su cuenta a un tema determinado, el de la adminis­tración doméstica y del arte de la agricul­tura, en las que él, a diferencia de Sócrates, estaba particularmente versado.

El Econó­mico, que como construcción es más bien complicado y carece de la viveza y la sim­plicidad propias de la forma dialogada, cons­ta de dos partes distintas, en la primera de las cuales Sócrates, discurriendo con Critóbulo en presencia de otros discípulos, le ex­plica en qué consiste la verdadera economía y cómo el ser rico significa saber disfrutar de los propios bienes, ya que de nada sirve la riqueza de la que no se sabe usar. Como él no está en condiciones de enseñar econo­mía, Sócrates refiere luego un diálogo suyo con cierto Iscómaco, excelente ciudadano y padre de familia, que le ha explicado los preceptos de la administración de la casa, los deberes del marido y de la mujer, las normas del cultivo del campo y finalmen­te los medios indispensables para tener éxito en todo: la diligencia y el arte de mandar y hacerse querer.

Compuesto seguramen­te después de 401 y probablemente durante la estancia de Jenofonte en Escilunte, el Eco­nómico es obra bastante, importante para el conocimiento de la vida privada griega y contiene principios sobre todo relativos al trato de la mujer y de los esclavos, verda­deramente nuevos y superiores a los vigen­tes en aquella época. La forma es bastante cuidada y, como siempre en los escritos de Jenofonte, sencilla y carente de todo ornamento y rebusca retórica. La antigüe­dad admiró mucho esta obrita de la que Cicerón (De los deberes, II, 27, 87) hizo una imitación en tres libros; algunas pasa­jes de su traducción latina nos han sido conservados en la Agricultura (v. XII) de Columela.

C. Schick