Divagaciones apasionadas, Pío Baroja

Este es un libro misceláneo, en el que recoge Baroja (1872-1956) unas conferencias (Diva­gaciones de autocrítica, Divagaciones sobre la cultura, Divagaciones acerca de Barce­lona), un relato histórico (El cura Santa Cruz y su partida), y la crítica teatral que escribió para «El Globo». Para el análisis de todos estos elementos se procede en orden inverso al que figuran en el libro. Los juicios de Baroja sobre la producción teatral — y las representaciones — de unos meses de 1902 son de una exactitud extra­ordinaria; hoy siguen en pie sus opiniones sobre Echegaray, sobre Benavente y sobre los Quintero.

Parece increíble el manteni­miento inconmovible de unos juicios; ha­blando de esta labor, Azorín dijo: «la re­putamos esencial para el estudio del teatro español moderno». Y es verdad. La his­toria del párroco de Hernialde está traza­da con la jugosidad que Baroja dio a sus narraciones del siglo XIX. Hace pensar en las Memorias de Aviraneta o en sus rápidas —pero exactísimas — narraciones en la prensa por los años de 1933. Surge, inme­diatamente, el recuerdo de La Guerra car­lista de Valle-Inclán: dos procedimientos distintos, totalmente distintos, pero ambos lícitos y complementarios. Las Divagacio­nes sobre Barcelona aparecen, con esta lejanía, de una gran exactitud y, paradójica­mente, de una rigurosa objetividad.

En las Divagaciones sobre la cultura surge, otra vez, dentro de un problema especulativo, la aportación y la preocupación de España: son páginas de gran nobleza por lo que tienen de constructivo, tanto al negar en las faltas, como al aprobar en las virtudes. De una gran belleza literaria son las Di­vagaciones de autocrítica: escritas con ex­traordinaria precisión, con una exacta ade­cuación al contenido. Allí se cuenta cómo eran España y los españoles a finales del XIX, las ideas de Baroja sobre el 98, sus pretendidas relaciones con Galdós, sus ideas sobre la novela histórica… Todo aquello que pudiera interesar a unos estudian­tes extranjeros (la conferencia fue leída en la Sorbona) que leyeran Zalacaín el aventurero. A ellos y a nosotros. Páginas capitales para el conocimiento de Baroja.

M. Alvar