Disertaciones sobre las antigüedades italianas, Ludovico Muratori

[Antiquitates italicae medii aevi]. Aparecido en 1737 el 28° volumen del Rerum italicarum scriptores (v.), el autor se de­dicó a desarrollar y aplicar todo lo que había en aquella colección. Así nacieron estas setenta y cinco valiosas disertaciones que, si por una parte constituyen un apén­dice de la gran colección, ya que contienen crónicas menores, diplomas y documentos que en aquélla no hallaron lugar, tratan por otra esencialmente de ofrecer ayuda a cuantos se adentraron en los oscuros tiempos narrados por las crónicas, «Escritas en latín, —dice Giosue Carducci— ilustran ri­tos y costumbres, gobiernos, leyes y magis­trados, lengua y comercio, estudios, letras y artes, milicia y moneda, libertad y escla­vitud de los italianos, en los siglos aquellos cuya historia recogieron las Rerum Italicarum.

Salidas de las prensas palatinas en seis grandes volúmenes «in folio», entre el 1738 y el 1743, volvieron a ver la luz en Venecia 1753 traducidas al italiano por el propio autor, hasta la disertación septuagé­sima (las otras cinco fueron puestas en ita­liano por otros autores) y despojadas del soberbio aparato crítico. Todavía hoy, a dos siglos de distancia, las Antiquitates, constituyen el fundamento de la formación de todo medievalista. En tanto que a partir del Renacimiento, se esclareció la filiación de los pueblos italianos de Grecia y de Ro­ma antigua, Muratori trazó las bases de la historiografía moderna, que descubrió en el Cristianismo y en la civilización medieval todos los gérmenes de la vida moderna.

G. Franceschini

Las leería para conocer la médula de los italianos que hoy son monos y en tiempos más nuestros fueron verdaderos hombres (devotos de la libertad y fundadores de fuerza y grandeza nacional.) Nada de ele­gancias de estilo, sino abundancia infinita de Utilísimas noticias. (Giordani)