Del Espíritu Santo, San Basilio Magno de Cesarea

Tratado compuesto en 375, después del otro Contra Eunomio (v.). Está dedicado a Anfíloco, obispo de leona, amigo de San Basilio, su aliado y cooperador fiel en la lucha contra la herejía, destina­tario también de algunas de sus más importantes Epístolas (v.). San Basilio rea­nuda aquí un tema del que se había ocupa­do ya en el III libro del tratado Contra Eu­nomio, y en torno al cual se agitaban en su tiempo grandes controversias. Entre los más autorizados negadores de la divinidad del Espíritu Santo se hallaban los pneumatónicos o macedonianos, así llamados por Macedonio, obispo de Constantinopla.

Ba­silio desarrolla una parte polémica, contra sus adversarios, recurriendo incluso a su­tiles demostraciones gramaticales para ex­plicar el uso o el significado de este o aquel vocablo en las Escrituras. De conte­nido y estilo más elevado son, naturalmen­te, los capítulos en los cuales, con calor de convicción, San Basilio demuestra que el Espíritu Santo es de naturaleza divina, inseparable del Padre y del Hijo. En la última parte confirma su tesis con pasajes de las Escrituras, para concluir, finalmente, con una bella y viva descripción del mise­rable estado a que la herejía había redu­cido a la Iglesia oriental. En la lengua y en el estilo, sencillo y vigoroso, San Basilio demuestra las mismas dotes ya observadas en su tratado Contra Eunomio, en medida tal, que no hay motivo para dudar de la autenticidad substancial de esta obra.

C. Schick