[Van der Chierheit der gheesteliker Brulocht]. Tratado escrito en torno a 1350, y divulgado en su traducción latina: la primera edición flamenca es de 1624.
Se nos presenta como un complemento del pasaje evangélico (Mateo 25,6): «He aquí que viene el esposo,, salid a recibirle». En el prólogo de Ruysbroeck, después de hablar de la creación, caída y redención, explica cómo por esta última el Verbo encarnado, Cristo, se ha convertido en esposo de la naturaleza humana, la cual, por lo tanto, es su esposa. Con el fin de preparar el encuentro de los dos esposos, para beneficio de la vida eterna, pasa después a tratar de los tres grados de la vida espiritual: la activa o exterior, la afectiva o interior, la contemplativa o supraesencial, dedicando a cada una de ellas un libro entero, que se presenta como explicación sucesiva, y cada vez más profundizada, de las palabras evangélicas.
Entre el segundo y el tercer libro pone en guardia contra los falsos místicos y su falso reposo: el reposo verdadero es el de Cristo y de todos los santos. La tesis fundamental del libro es que el alma perfecta, al contemplar a Dios, se identifica con la claridad divina. Para llegar a este fin, el alma debe amar a Cristo con ardiente amor. Este amor y la «dulcedo Dei» son exaltados por Ruysbroeck con un tono tan apasionado que hace de él, que escribía en flamenco y más precisamente en brabantino, el más notable prosista de la Edad Media holandesa.
F. Bramanti

