[D’una riforma d’Italia]. Obra polémica de Antonio Pilati (1733-1802), publicada en 1767 e inmediatamente condenada por la Iglesia por las cuestiones debatidas en torno a los «medios (como dice el subtítulo) de reformar las peores costumbres y las más perniciosas leyes de Italia».
En la atmósfera ilustrada de las reformas dieciochescas, fundadas sustancialmente en el jusnaturalismo y en un moderado absolutismo que favoreciera las necesidades de los pueblos y atenuara el dominio de la potestad eclesiástica, la obra de Pilati resalta por la violencia del examen histórico y a la vez por la cordura de muchas de sus visiones, fruto de sus incesantes viajes por tierras y pueblos de Europa. Predomina en el libro la tendencia a combatir rigurosamente la Inquisición y el fuero eclesiástico, las órdenes monásticas y el poder temporal del Pontificado. En muchos aspectos, el buen sentido del reformador trentino se mantiene alejado tanto de las abstracciones de los filósofos como de las exageraciones de los jacobinos o de la fe en la liberación por un poder extranjero; por ello, al aconsejar reformas aplicables según las necesidades de los tiempos, el libro se distingue por un particular realismo entre muchos otros de su tiempo que le eran similares.
Al propio tiempo toma de los escritores revolucionarios la exigencia de una reforma más sustancial de la sociedad, que llegue hasta la aniquilación de los privilegios de las clases sociales en vista de una humanidad común. Signo de independencia en ciertos aspectos libertaria (y alejada de las tendencias de un despotismo moderado, que no se base racionalmente sobre la idea del poder político ni sobre la representación popular), esta obra es bastante significativa por la original reflexión de muchos problemas aislados, aunque no está sometida a un pensamiento orgánico y armónico.
C. Cordié

