Obra publicada en tres libros en 1551, y en cinco en 1554, por el humanista polaco Andrés Federico Modrzewski (Andrzej Frycz Modrzewski, 1503-1572), filósofo, moralista y hombre político, secretario del rey Segismundo Augusto, utilizado por éste en varias y delicadas misiones en el extranjero y más tarde su defensor en la persecución que sufrió por sospechoso de herejía. El De República emendanda desenvuelve un vasto programa de reformas religiosas, políticas y sociales, dirigidas a corregir los defectos y evitar los peligros que amenazaban la estructura del estado polaco. Para gobernar bien el país y garantizar su integridad es necesario favorecer las buenas costumbres, introducir y aplicar leyes iguales para todos, disponer de soldados expertos en el arte militar. La base de las buenas costumbres es la piedad religiosa y la educación de los jóvenes.
Ilustran estos conceptos los cinco libros del De República, el primero de los cuales habla de los deberes del rey, de los dignatarios del Estado, de la nobleza, de la burguesía y del pueblo humilde. El segundo reclama leyes iguales para todos: la verdadera libertad se apoya sobre la obediencia a las leyes, y cuanto más elevado se halla un ciudadano en la jerarquía social, tanto mayores deben ser sus virtudes, y más severamente castigadas sus transgresiones. El autor exige por eso una rígida administración de la justicia y examina la organización judicial polaca.
El tercer libro argumenta sobre el carácter de la guerra justa: la guerra no debe hacerse por simple deseo de gloria militar o para extender los confines de la nación, sino únicamente en defensa de la patria; es preciso estar preparados para ella, tener un ejército disciplinado. El ejército exige un Tesoro público que es preciso constituir y acrecer.
El cuarto libro se ocupa de la necesidad de la reorganización del clero y trata de cuestiones de teología y de disciplina eclesiástica, la comunión bajo las dos especies, la abolición del celibato del clero, la superioridad del Concilio sobre el Papa.
El quinto libro trata de la educación y pide la fundación de un número suficiente de escuelas en la república. La obra, escrita en latín, fue pronto traducida al polaco por Cipriano Bazylik, y también al alemán y al francés. Representa el fruto de profundos estudios sobre la organización de las repúblicas griega y romana, a la vez que de agudas reflexiones sobre la debilidad del organismo estatal polaco.
Polonia aparecía entonces fuerte y floreciente: tanto más acertado es el diagnóstico del autor, el cual, a pesar de las apariencias de salud, vio los síntomas de una enfermedad que debía llevar más tarde al organismo a su destrucción: las malas leyes, la falta de un ejército estable y de finanzas públicas. Los remedios sugeridos no se adoptaron, la obra encontró más aplauso y resonancia en el extranjero que en Polonia; pasaron siglos antes de que, demasiado tarde, en los últimos años de la independencia, la mayoría de la nación se persuadiese de la necesidad de poner en práctica las reformas invocadas por Modrzewski.
C. A. Garosci

