De la Refracción Óptica, Giovanni Battista Della Porta

[De refractione, optices parte, libri IX]. Obra en nueve libros de Giovanni Battista Della Porta (1535-1615), publicada en Nápoles en 1593.

El primer libro trata del fenómeno de la refracción a través de superficies planas y de la refracción atmosférica; el segundo estudia la refracción a través de la «pila cristalina» o esfera de cristal, y también a través de una semiesfera de cristal (con­siderada en su sección principal); sigue luego un grupo de cinco libros, dedicados a la estructura y al funcionamiento del ojo, así como el mecanismo de la visión.

Final­mente, el octavo trata de las lentes y el noveno se ocupa del arco iris y de los co­lores producidos por refracción. La obra representa una época muy importante de la historia de la ciencia, pues aunque el contenido de los siete primeros libros y del noveno sea un compendio de los conoci­mientos ópticos de la época, por todos ellos se encuentra difundido un criterio crítico e innovador que no era corriente en el si­glo XVI. Della Porta puso así de relieve las deficiencias teóricas y los puntos débi­les que los seguidores de las ideas de la época se creían obligados a dejar en la sombra; por ejemplo, proclama abierta­mente que en materia de refracción, el es­tudio puede explicar muchas cosas todavía poco claras y eliminar muchos errores.

Pero el interés mayor está constituido por el li­bro octavo, «De las lentes» [«De specillis»]. Es el primer estudio en que se intenta una teoría de las lentes. De hecho, las lentes, aplicadas desde el siglo XIII para corregir la visión de los présbites, permanecían vo­luntariamente ignoradas en el ambiente científico; no se encuentra la menor refe­rencia a ellas hasta que Della Porta las aludió de paso en la edición de 1589 de la Magia natural (v.), y sólo en el VIII libro de la Refracción óptica trata de sen­tar una teoría, partiendo de los conoci­mientos que se tenían de la «pila crista­lina».

La ordenación seguida por Della Por­ta es la actual; primero se consideran las lentes convergentes, luego las divergentes; para cada grupo se estudia el comportamien­to sobre su eje, luego fuera del eje, y, por último, sus aplicaciones, o sea el encender fuego con la radiación solar y la corrección de la vista. Aunque la demostración no sea aún rigurosa, es cierto que Kepler partió de la obra de Della Porta para establecer las bases de la óptica geométrica moderna.

V. Ronchi