De la Providencia, Lucio Anneo Séneca

[De Providentia]. Es el primero de los Diálogos (v.) de Lucio Anneo Séneca (4/8 a. de C.-65 d. de C.). No tiene carácter teológico, como parece prometerlo su título, y no considera de la providencia sino el lado negativo, esto es, el que al modo de Manzoni se podría defi­nir «provvida sventura».

Bien es verdad que la desventura que a los hombres viene de Dios es producida siempre por su supre­ma sabiduría y bondad, ejercidas por todas partes y de todas maneras. Pero aquí no se trata él problema de la relación entre li­bre albedrío y divina providencia; la pro­videncia es únicamente postulada como uno de los atributos divinos: no sería posible concebir a Dios si éste con su presciencia y omnipotencia no actuase directamente sobre la humanidad. La humanidad está más entristecida por los males que alegrada por los bienes; de modo que la providencia se manifiesta en forma negativa lanzando al hombre a una continua prueba de des­venturas en este verdadero valle de lá­grimas.

El fatalismo místico, que se de­riva de semejante concepción, se resuelve extrañamente en un optimismo fideísta; las desgracias que Dios nos envía son un be­neficio, una prueba de amor hacia noso­tros, el medio que nos ofrece para adquirir nuestra virtud; el bien nace de la lucha y nosotros debemos aceptar las adversidades con paciencia. Las desventuras son una ne­cesidad del destino, y es una estupidez la­mentarse de lo que es ley universal. [Trad. de Pedro Fernández Navarrete en Tratados filosóficos (Madrid, 1884)].

F. Della Corte